Malphast
Poeta recién llegado
Las calles oscuras
tras la muerte de la luna,
se estremecen y se excitan
al sentir la pesadilla
que hace temblar mis rodillas.
Quizás sea mi imaginación,
pero he perdido mi amor en el intento
de ayudar a la persona que más aprecio,
y quizás, solo quizás,
me haya muerto.
Siento latir mi corazón,
pero ya no está en mi pecho.
Está lejos de mi alma,
con un oscuro secreto.
Resbalan de mis ojos las lágrimas,
y resbalo poco a poco hasta acabar arrodillada.
Rezo porque mi alma no escape de mi cuerpo
y vuelvo a respirar.
Mis manos tiemblan al recoger los trocitos de mi corazón,
ya no aguanto más,
he sufrido demasiado,
y con la poca dignidad que me quedó
vuelvo a como un refugiado
buscando asilo en los lugares más macabros.
Pero poco a poco mis heridas van sanando
y donde antes hubo el amor más encarnizado,
ahora solo hay despreocupación y paz interior.
Vuelvo a mi vida,
ya no me importa,
puedo soportar la condena,
mi alma ya no está en pena.
Doy mi sonrisa y mi amor
a todo aquel que es merecedor
y cuido de mis seres queridos,
y a los que me despreciaron y descuidaron
no volveré a adorarlos.
Seré la voz de sus conciencias,
les diré la verdad,
y cuando en problemas estén
les daré mi mano para que se avergüencen
de este final.
tras la muerte de la luna,
se estremecen y se excitan
al sentir la pesadilla
que hace temblar mis rodillas.
Quizás sea mi imaginación,
pero he perdido mi amor en el intento
de ayudar a la persona que más aprecio,
y quizás, solo quizás,
me haya muerto.
Siento latir mi corazón,
pero ya no está en mi pecho.
Está lejos de mi alma,
con un oscuro secreto.
Resbalan de mis ojos las lágrimas,
y resbalo poco a poco hasta acabar arrodillada.
Rezo porque mi alma no escape de mi cuerpo
y vuelvo a respirar.
Mis manos tiemblan al recoger los trocitos de mi corazón,
ya no aguanto más,
he sufrido demasiado,
y con la poca dignidad que me quedó
vuelvo a como un refugiado
buscando asilo en los lugares más macabros.
Pero poco a poco mis heridas van sanando
y donde antes hubo el amor más encarnizado,
ahora solo hay despreocupación y paz interior.
Vuelvo a mi vida,
ya no me importa,
puedo soportar la condena,
mi alma ya no está en pena.
Doy mi sonrisa y mi amor
a todo aquel que es merecedor
y cuido de mis seres queridos,
y a los que me despreciaron y descuidaron
no volveré a adorarlos.
Seré la voz de sus conciencias,
les diré la verdad,
y cuando en problemas estén
les daré mi mano para que se avergüencen
de este final.