De sus jardines de gacelas verdes, que enseñan las uñas…
de los poemas de ajedrez, desmadejados en el ombligo…
entonces, salgo rebotado, hacia el sueño de tus patios,
como cuando aún había tiempo…
y esos pajarillos que te mecen;
esa mujer , que te enamoraba, entre las guitarras de Cristo,
y los balcones azulados, entre las canciones de la Luna.
de los poemas de ajedrez, desmadejados en el ombligo…
entonces, salgo rebotado, hacia el sueño de tus patios,
como cuando aún había tiempo…
y esos pajarillos que te mecen;
esa mujer , que te enamoraba, entre las guitarras de Cristo,
y los balcones azulados, entre las canciones de la Luna.