Un pequeño homenaje, pues he descendido a las heladas estancias de las imagenes reflexionadas. Alli en un suelo de caracolas he escollado para oirlas; al moverlas aparecieron unas bellas arenas que en melodias de aliento se pusieron a relatarme cosas y...
LAS CARACOLAS ME HABLAN, LAS ARENAS RECITAN.
PREAMBULO,
Refugiado en el vértigo del borbotón,
controlando las alocadas emociones
del atiborrado presente de los pensamientos
que me sumergen en mi sola contemplación,
doy pinceladas al lienzo de las emociones
y veo atravesada mi alma por respiraciones de lujo.
Tacto para tocar las burbujas brillantes,
vista para agradecer a mi espíritu
esta existencia apacible de amapolas,
ese sueño de tu brillo especial que me roza
Las caracolas me hablan.
Puedo entonces sentir
y te pienso como eres:
Hermoso soplo de mar, vieja brisa vagabunda
has llegado a mi y recorres mis intimas calles,
esos todos mis rincones de ser historia de vida.
Son mis tiempos de reunión cuando apareces
Las arenas me recitan
Puedo entonces oír
y te presiento como sientes:
Bello sonido tu latido, tus golpes bravos;
luego un silencio para sosegar los bríos
y así medir la intensidad de tus impulsos
dejando que se desvanezcan mis colores.
Tu brisa femenina e intensa, me ahoga
con rabia para levantar las sombras
y en mi debilitada silueta de sensaciones
avivo a mis sentimientos de los miedos
Te miro, vas cargada de pulcras furias adormecidas,
de palabras sonoras y músicas enamoradas.
Te siento pues recojo tus lagrimas negras
tus blancos vacíos de locura apasionada.
Eres invisible, enloqueces y avisas
con una carnalidad de querer ser poseída.
Indominable te amarras e introduces
en mis infinitos rincones donde ya alcanzas.
Tu me narras sensaciones, pliego el oído,
entonces te respiro sosegado, tranquilo.
EPILOGO
Tu luz como sol brillante reluce.
Me siento en tu silencio, es un destino
y hablo a las semillas del tiempo
que me reconocen como duende de abismos.
Indago en el sendero resquebrajado
y me siento junto a tu lado para llorar.
En silencio.
* * * * * * *
luzyabsenta
LAS CARACOLAS ME HABLAN, LAS ARENAS RECITAN.
PREAMBULO,
Refugiado en el vértigo del borbotón,
controlando las alocadas emociones
del atiborrado presente de los pensamientos
que me sumergen en mi sola contemplación,
doy pinceladas al lienzo de las emociones
y veo atravesada mi alma por respiraciones de lujo.
Tacto para tocar las burbujas brillantes,
vista para agradecer a mi espíritu
esta existencia apacible de amapolas,
ese sueño de tu brillo especial que me roza
Las caracolas me hablan.
Puedo entonces sentir
y te pienso como eres:
Hermoso soplo de mar, vieja brisa vagabunda
has llegado a mi y recorres mis intimas calles,
esos todos mis rincones de ser historia de vida.
Son mis tiempos de reunión cuando apareces
Las arenas me recitan
Puedo entonces oír
y te presiento como sientes:
Bello sonido tu latido, tus golpes bravos;
luego un silencio para sosegar los bríos
y así medir la intensidad de tus impulsos
dejando que se desvanezcan mis colores.
Tu brisa femenina e intensa, me ahoga
con rabia para levantar las sombras
y en mi debilitada silueta de sensaciones
avivo a mis sentimientos de los miedos
Te miro, vas cargada de pulcras furias adormecidas,
de palabras sonoras y músicas enamoradas.
Te siento pues recojo tus lagrimas negras
tus blancos vacíos de locura apasionada.
Eres invisible, enloqueces y avisas
con una carnalidad de querer ser poseída.
Indominable te amarras e introduces
en mis infinitos rincones donde ya alcanzas.
Tu me narras sensaciones, pliego el oído,
entonces te respiro sosegado, tranquilo.
EPILOGO
Tu luz como sol brillante reluce.
Me siento en tu silencio, es un destino
y hablo a las semillas del tiempo
que me reconocen como duende de abismos.
Indago en el sendero resquebrajado
y me siento junto a tu lado para llorar.
En silencio.
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luzyabsenta
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