cegado ante el brillo de tu piel,
hipnotizado por el misterio de tu mirar,
no me queda mas remedio que el de admirar,
el poema que escribe tu sonrisa al pasar,
y es en ese instante en el cual,
las razones de la razón se han de desplomar,
acobardadas, inoperantes, ante las certezas del corazón...
hipnotizado por el misterio de tu mirar,
no me queda mas remedio que el de admirar,
el poema que escribe tu sonrisa al pasar,
y es en ese instante en el cual,
las razones de la razón se han de desplomar,
acobardadas, inoperantes, ante las certezas del corazón...