Las cinco formas en que me mirabas antes del desastre

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Mecenas
Había una manera de mirarme que era como llegar a casa después de una guerra larga, como si tus ojos supieran el nombre secreto de mis cansancios.

Había otra.

La recuerdo todavía.

Era esa mirada traviesa que aparecía de repente entre una palabra y otra, como una niña escondida detrás de una cortina, como un relámpago pequeño capaz de incendiarme la sangre.

La tercera era peligrosa.

No decía nada, pero prometía todo.

Se quedaba suspendida en el aire, apenas unos segundos, y yo entendía que el mundo entero podía desaparecer aquella noche sin que nos importara demasiado.

La cuarta mirada era la que usabas cuando creías que no te veía.

Esa era mi favorita.

Porque estaba libre de defensas, de orgullo, de estrategias.

Era una mirada desnuda, llena de una ternura antigua que nunca te atreviste a pronunciar en voz alta.

Y luego estaba la quinta.

La última.

La que llegó antes del desastre.

No fue una mirada de odio.

Tampoco de indiferencia.

Fue algo peor.

Fue una mirada cansada, como quien empieza a guardar sus cosas sin anunciar todavía la despedida.

Como quien ya conoce el final del libro pero continúa leyendo por costumbre.

Yo la vi.

Claro que la vi.

Pero el amor tiene esa manera absurda de cerrar los ojos cuando debería abrirlos.

Y seguí creyendo que los abrazos bastaban, que los recuerdos bastaban, que las promesas bastaban.

Hasta que un día te llevaste tus ojos de mi vida.

Y entonces comprendí que las despedidas verdaderas no comienzan con una puerta que se cierra.

Comienzan mucho antes.

Comienzan en una mirada.

En una sola mirada.

En esa que cambia de idioma mientras uno todavía sigue hablando de amor.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba