Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las grapas, no fueron capaz
de cerrar de mis labios pequeños
una sonrisa patética
llena de sangre bailada
que danza al son de la pequeña luz de fondo
pronto a apagar.
Para qué callar la risa
si al final de cuentas
volví a ser feliz por un instante
mientras en el dolor se confundía
con este lago profundo de cobardía.
Las grapas no fueron fuertes
para cerrar mis ojos.
Ellos se abrieron a un a la vez
arrancándose los parpados
que acostumbraron cerrarse
llorando enamorados.
Para qué ahora cerrar mis ojos,
si al fin y al cabo,
volví a verte en el milagro
de las coincidencias
que terminó
en todas las contadas ausencias.
de cerrar de mis labios pequeños
una sonrisa patética
llena de sangre bailada
que danza al son de la pequeña luz de fondo
pronto a apagar.
Para qué callar la risa
si al final de cuentas
volví a ser feliz por un instante
mientras en el dolor se confundía
con este lago profundo de cobardía.
Las grapas no fueron fuertes
para cerrar mis ojos.
Ellos se abrieron a un a la vez
arrancándose los parpados
que acostumbraron cerrarse
llorando enamorados.
Para qué ahora cerrar mis ojos,
si al fin y al cabo,
volví a verte en el milagro
de las coincidencias
que terminó
en todas las contadas ausencias.