angelfarrugia
Poeta recién llegado
[FONT="]Admito que a estas alturas no puedo hacer nada,
[FONT="]Que caí de rodillas en la cúspide del sentimiento que dura lo suficiente para no ser olvidado,
[FONT="]Que las batallas de mi huraño corazón no han sido más que incontables excusas de miedoso,
[FONT="]Mi corazón domesticado con sables de amargura y petos de acero inoxidable,
[FONT="]El mismo corazón que fue vencido por la sutileza de tu ternura,
[FONT="]Atravesado por la gloria de tus labios y tus ojos,
[FONT="]De tu sonrisa y tu nobleza,
[FONT="]Y de la finura de tu ausencia,
[FONT="]
[FONT="]Que te respiro mujer y ya no encuentra tregua tu recuerdo en mis recuerdos,
[FONT="]Que te besé tantas veces que mi lengua se hizo lápiz y tus labios un cuaderno,
[FONT="]Te besé con ésta fe que ya no cree en nosotros,
[FONT="]Con estos labios que no son besos sin los labios tuyos,
[FONT="]Esos labios que me tocan y me vuelven vida y me vuelven respiro,
[FONT="]Esos labios que me tocan y se llaman huella y yo me llamo arena,
[FONT="]
[FONT="]Yo era una muerte y una vida,
[FONT="]Algo fugaz en la planicie que no hacía ruido,
[FONT="]Y ahora por ti me he vuelto infinito, porque comienzo en ti y continúo en ti,
[FONT="]Como arde de coraje mi vehemencia blanca y confundida,
[FONT="]Blanca luz, blanca cama,
[FONT="]Blanca luz, blanca esperanza,
[FONT="]
[FONT="]Yo solo me planto en las ventanas con la irreversible condición de volverlas cornisas,
[FONT="]Se vuelven cornisas las ventanas con melancolías,
[FONT="]Con dolores, con deseo, con fotos color sepia,
[FONT="]Con las manos aferradas a la moldura,
[FONT="]Con un deseo mitológico de mirarte frente a frente,
[FONT="]Con los libros de derecho y de Mario Benedetti
[FONT="]Con tu amor y mi amor confundidos en el tártaro de la ética,
[FONT="]Con las manos que tienen imanes y la imprudencia de los remos,
[FONT="]Con tu vida y la mía resistidas vueltas azar,
[FONT="]Un parque,
[FONT="]Unas pupilas dilatadas,
[FONT="]Unos casos desestimados,
[FONT="]Buscándote en la noche y las estrellas,
[FONT="]En los teléfonos que muerden los dedos,
[FONT="]En las lluvias que no te gustan y mi paraguas vanidoso,
[FONT="]En los edificios y las estaciones de metro con pasajes fotográficos
[FONT="]En los besos escondidos,
[FONT="]En las escaleras que descubren los secretos,
[FONT="]Y las canciones que nunca tuvieron sentido y ahora lo tienen.
[FONT="]
[FONT="]Así están hechas las cornisas estos días,
[FONT="]De un hombre como éste para una mujer como tú,
[FONT="]
[FONT="]Ya éste huraño corazón está cuarteado, fragmentado de tanto artificio que implica el amor,
[FONT="]
[FONT="]Volveré a reconstruirlo dócilmente bajo el siguiente término,
[FONT="]
[FONT="]Que seas tú,
[FONT="]
[FONT="]Quién me lo vuelva a partir.
Ángel Farrugia
[FONT="]Que caí de rodillas en la cúspide del sentimiento que dura lo suficiente para no ser olvidado,
[FONT="]Que las batallas de mi huraño corazón no han sido más que incontables excusas de miedoso,
[FONT="]Mi corazón domesticado con sables de amargura y petos de acero inoxidable,
[FONT="]El mismo corazón que fue vencido por la sutileza de tu ternura,
[FONT="]Atravesado por la gloria de tus labios y tus ojos,
[FONT="]De tu sonrisa y tu nobleza,
[FONT="]Y de la finura de tu ausencia,
[FONT="]
[FONT="]Que te respiro mujer y ya no encuentra tregua tu recuerdo en mis recuerdos,
[FONT="]Que te besé tantas veces que mi lengua se hizo lápiz y tus labios un cuaderno,
[FONT="]Te besé con ésta fe que ya no cree en nosotros,
[FONT="]Con estos labios que no son besos sin los labios tuyos,
[FONT="]Esos labios que me tocan y me vuelven vida y me vuelven respiro,
[FONT="]Esos labios que me tocan y se llaman huella y yo me llamo arena,
[FONT="]
[FONT="]Yo era una muerte y una vida,
[FONT="]Algo fugaz en la planicie que no hacía ruido,
[FONT="]Y ahora por ti me he vuelto infinito, porque comienzo en ti y continúo en ti,
[FONT="]Como arde de coraje mi vehemencia blanca y confundida,
[FONT="]Blanca luz, blanca cama,
[FONT="]Blanca luz, blanca esperanza,
[FONT="]
[FONT="]Yo solo me planto en las ventanas con la irreversible condición de volverlas cornisas,
[FONT="]Se vuelven cornisas las ventanas con melancolías,
[FONT="]Con dolores, con deseo, con fotos color sepia,
[FONT="]Con las manos aferradas a la moldura,
[FONT="]Con un deseo mitológico de mirarte frente a frente,
[FONT="]Con los libros de derecho y de Mario Benedetti
[FONT="]Con tu amor y mi amor confundidos en el tártaro de la ética,
[FONT="]Con las manos que tienen imanes y la imprudencia de los remos,
[FONT="]Con tu vida y la mía resistidas vueltas azar,
[FONT="]Un parque,
[FONT="]Unas pupilas dilatadas,
[FONT="]Unos casos desestimados,
[FONT="]Buscándote en la noche y las estrellas,
[FONT="]En los teléfonos que muerden los dedos,
[FONT="]En las lluvias que no te gustan y mi paraguas vanidoso,
[FONT="]En los edificios y las estaciones de metro con pasajes fotográficos
[FONT="]En los besos escondidos,
[FONT="]En las escaleras que descubren los secretos,
[FONT="]Y las canciones que nunca tuvieron sentido y ahora lo tienen.
[FONT="]
[FONT="]Así están hechas las cornisas estos días,
[FONT="]De un hombre como éste para una mujer como tú,
[FONT="]
[FONT="]Ya éste huraño corazón está cuarteado, fragmentado de tanto artificio que implica el amor,
[FONT="]
[FONT="]Volveré a reconstruirlo dócilmente bajo el siguiente término,
[FONT="]
[FONT="]Que seas tú,
[FONT="]
[FONT="]Quién me lo vuelva a partir.
Ángel Farrugia