BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya se me pasó el arroz
para las cosas del querer,
para las coplas del amor,
ya no me enternezco escuchando,
arrebolado, los lúgubres destinos
de inciertos asilados.
Ni escuchan las infantas mis palabras
de enamorado, ni cojo el fusil cada vez
que se arma la de Dios.
Mi escueto mensaje ya no se mira
en tu espejo retrovisor, ni palpo tus enaguas
por debajo del árbol centenario.
Ni sé lo que digo ni me importa,
ni me preocupan tus taconazos de sorda,
ni me invento plegarias para que no
me abandones: me limito a padecer
los rigores del invierno, en mi habitación
de destroyer. Lástima, ya no tengo
edad para el amor-.
©
para las cosas del querer,
para las coplas del amor,
ya no me enternezco escuchando,
arrebolado, los lúgubres destinos
de inciertos asilados.
Ni escuchan las infantas mis palabras
de enamorado, ni cojo el fusil cada vez
que se arma la de Dios.
Mi escueto mensaje ya no se mira
en tu espejo retrovisor, ni palpo tus enaguas
por debajo del árbol centenario.
Ni sé lo que digo ni me importa,
ni me preocupan tus taconazos de sorda,
ni me invento plegarias para que no
me abandones: me limito a padecer
los rigores del invierno, en mi habitación
de destroyer. Lástima, ya no tengo
edad para el amor-.
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