Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Las Cosmopolillas de Urano
en sus vacaciones telúricas
regidas por la segunda ley
de la Termodinámica.
Las Cosmopolillas se acomodaron en sus tubérculos nacarados
e iniciaron la trayectoria espacial desde Urano
hasta el tercer pedrusco. Una vez arribadas, cerca de las costas
de las nuevas zarzas, atornillaron sus sombrillas, y de sus banastas
de mimbre uraniano en vez de materializarse sándwiches
salieron los holdings y los emporios, trust me, y con ahínco se morfaron
los pequeños órdenes que circulaban y se entrelazaban. El orden de
la orden, el orden de la orden de las hojas, el orden de la orden de la orden
de los pájaros, el orden de la orden de los que roen y mastican pero no joden, y todos
los ordenes suaves y blandos como el universo de ínfimas curvaturas
antes del supernova Big- Bang Bung Pam Sack tum cuack.
-Iban con sus cámaras extranjeras y sus gorros de pesca y señuelos
naranjas como moscas carcomiendo el dosel de greda, desvainaban
enormes cachiporras con las cuales aplastaban las pequeñas aldeas humeantes
de enanos y monos y plátanos. Incluso donde el frío se hacía
de frío llegaron arrasando los iglús, mataron los osos polares como
peces mimetizados en un velamen. Hasta rasgaron con sus colmillillos
la pintura del cielo. La rasgaron hasta desnudar el Arpa Escarlata, esa que supo
de las garras del jaguar.
Todo esto lo sé por que me lo contó el gnomo que tengo prisionero
en la rosa capsular.
Esta inmensa entropía fue el efecto regido por la segunda
Ley de la Termodinámica. Las Advenedizas ya cansadas ya dispuestas
a regresar de su recorrido telúrico volvieron por donde vinieron, cerca de los
viñedos, dejando vendavales y algunas cabecitas negras
que pronto se erigieron entre el polvo
de tal o cual o tal simún.
La mayoría de la gente piensa en pronombres
personales, pero algo es cierto, y es que cuando
nos azotan las desgracias invulnerables
corremos a abrazarnos, y recordamos el secreto epíteto.
Resumen: las cabecitas negras comenzaron a ordenar el desastre
ocasionado por los indeseados visitantes pero hete aquí que esto
requería interminable energía energía que trasmutada a calor
esparciéndose por el universo escapándose por la atmósfera
generando y acrecentando una entropía ecuménica.
Contentas ya, contentas bien, contentas si, las Polillas
se regodeaban en el caos, detritos, detritos, ellas
devoraban los detritos, como retazos de un vestido ecuménico, detritos
Floculándose
A una velocidad proporcional
Al
Desorden
Universal.
en sus vacaciones telúricas
regidas por la segunda ley
de la Termodinámica.
Las Cosmopolillas se acomodaron en sus tubérculos nacarados
e iniciaron la trayectoria espacial desde Urano
hasta el tercer pedrusco. Una vez arribadas, cerca de las costas
de las nuevas zarzas, atornillaron sus sombrillas, y de sus banastas
de mimbre uraniano en vez de materializarse sándwiches
salieron los holdings y los emporios, trust me, y con ahínco se morfaron
los pequeños órdenes que circulaban y se entrelazaban. El orden de
la orden, el orden de la orden de las hojas, el orden de la orden de la orden
de los pájaros, el orden de la orden de los que roen y mastican pero no joden, y todos
los ordenes suaves y blandos como el universo de ínfimas curvaturas
antes del supernova Big- Bang Bung Pam Sack tum cuack.
-Iban con sus cámaras extranjeras y sus gorros de pesca y señuelos
naranjas como moscas carcomiendo el dosel de greda, desvainaban
enormes cachiporras con las cuales aplastaban las pequeñas aldeas humeantes
de enanos y monos y plátanos. Incluso donde el frío se hacía
de frío llegaron arrasando los iglús, mataron los osos polares como
peces mimetizados en un velamen. Hasta rasgaron con sus colmillillos
la pintura del cielo. La rasgaron hasta desnudar el Arpa Escarlata, esa que supo
de las garras del jaguar.
Todo esto lo sé por que me lo contó el gnomo que tengo prisionero
en la rosa capsular.
Esta inmensa entropía fue el efecto regido por la segunda
Ley de la Termodinámica. Las Advenedizas ya cansadas ya dispuestas
a regresar de su recorrido telúrico volvieron por donde vinieron, cerca de los
viñedos, dejando vendavales y algunas cabecitas negras
que pronto se erigieron entre el polvo
de tal o cual o tal simún.
La mayoría de la gente piensa en pronombres
personales, pero algo es cierto, y es que cuando
nos azotan las desgracias invulnerables
corremos a abrazarnos, y recordamos el secreto epíteto.
Resumen: las cabecitas negras comenzaron a ordenar el desastre
ocasionado por los indeseados visitantes pero hete aquí que esto
requería interminable energía energía que trasmutada a calor
esparciéndose por el universo escapándose por la atmósfera
generando y acrecentando una entropía ecuménica.
Contentas ya, contentas bien, contentas si, las Polillas
se regodeaban en el caos, detritos, detritos, ellas
devoraban los detritos, como retazos de un vestido ecuménico, detritos
Floculándose
A una velocidad proporcional
Al
Desorden
Universal.
luego un ovni o un capullo sideral abduce a mi amigo
por el teléfono escucho que me nombra
un sonido estridente y espiral se apodera del sonido
un sonido de colores iridiscente giradores y psicodélicos
él me nombra por última vez
yo cuelgo y sigo escribiendo.
por el teléfono escucho que me nombra
un sonido estridente y espiral se apodera del sonido
un sonido de colores iridiscente giradores y psicodélicos
él me nombra por última vez
yo cuelgo y sigo escribiendo.