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Las cuarenta y diez de monte

Efejota

Poeta asiduo al portal
La salud ya no asoma entre mis lujos
y se ve algo más cerca el horizonte,
hoy que por fin la vida, sin tapujos,
me canta las cuarenta y diez de monte*.

Abrocho bien mi abrigo si hace viento
y miro hacia las obras de reojo,
alguien me cedería ya su asiento
en el vagón del tren que nunca cojo.

Se me esconden las ganas de las ganas
y, si hoy he de encender cincuenta velas,
es que me tapa el sol más de una nube.

Cien arrugas, papada y estas canas
me dicen que ya pueden ser abuelas
las madres de los hijos que no tuve.



*En el juego del tute, a la última baza, llamada "diez de últimas", en algunos lugares, también se la conoce como "diez de monte".
 
Última edición:
La salud ya no asoma entre mis lujos
y se ve algo más cerca el horizonte,
hoy que por fin la vida, sin tapujos,
me canta las cuarenta y diez de monte*.

Abrocho bien mi abrigo si hace viento
y miro hacia las obras de reojo,
alguien me cedería ya su asiento
en el vagón del tren que nunca cojo.

Se me esconden las ganas de las ganas
y, si hoy he de encender cincuenta velas,
es que me tapa el sol más de una nube.

Cien arrugas, papada y estas canas
me dicen que ya pueden ser abuelas
las madres de las hijas que no tuve.



*En el juego del tute, a la última baza, llamada "diez de últimas", en algunos lugares, también se la conoce como "diez de monte".

Un poema tan triste como hermoso. Cumplir 50 años no es fácil. Saludo.
 
Última edición:
La salud ya no asoma entre mis lujos
y se ve algo más cerca el horizonte,
hoy que por fin la vida, sin tapujos,
me canta las cuarenta y diez de monte*.

Abrocho bien mi abrigo si hace viento
y miro hacia las obras de reojo,
alguien me cedería ya su asiento
en el vagón del tren que nunca cojo.

Se me esconden las ganas de las ganas
y, si hoy he de encender cincuenta velas,
es que me tapa el sol más de una nube.

Cien arrugas, papada y estas canas
me dicen que ya pueden ser abuelas
las madres de las hijas que no tuve.



*En el juego del tute, a la última baza, llamada "diez de últimas", en algunos lugares, también se la conoce como "diez de monte".
Muy buen soneto. Un gusto leerte.
 
La salud ya no asoma entre mis lujos
y se ve algo más cerca el horizonte,
hoy que por fin la vida, sin tapujos,
me canta las cuarenta y diez de monte*.

Abrocho bien mi abrigo si hace viento
y miro hacia las obras de reojo,
alguien me cedería ya su asiento
en el vagón del tren que nunca cojo.

Se me esconden las ganas de las ganas
y, si hoy he de encender cincuenta velas,
es que me tapa el sol más de una nube.

Cien arrugas, papada y estas canas
me dicen que ya pueden ser abuelas
las madres de las hijas que no tuve.



*En el juego del tute, a la última baza, llamada "diez de últimas", en algunos lugares, también se la conoce como "diez de monte".
Y los siguientes diez aún más cuesta arriba. En fin.
Un abrazo, Efejota.
 
La salud ya no asoma entre mis lujos
y se ve algo más cerca el horizonte,
hoy que por fin la vida, sin tapujos,
me canta las cuarenta y diez de monte*.

Abrocho bien mi abrigo si hace viento
y miro hacia las obras de reojo,
alguien me cedería ya su asiento
en el vagón del tren que nunca cojo.

Se me esconden las ganas de las ganas
y, si hoy he de encender cincuenta velas,
es que me tapa el sol más de una nube.

Cien arrugas, papada y estas canas
me dicen que ya pueden ser abuelas
las madres de las hijas que no tuve.



*En el juego del tute, a la última baza, llamada "diez de últimas", en algunos lugares, también se la conoce como "diez de monte".
El tiempo no se detiene.
Dulce melodía.

Saludos
 
La salud ya no asoma entre mis lujos
y se ve algo más cerca el horizonte,
hoy que por fin la vida, sin tapujos,
me canta las cuarenta y diez de monte*.

Abrocho bien mi abrigo si hace viento
y miro hacia las obras de reojo,
alguien me cedería ya su asiento
en el vagón del tren que nunca cojo.

Se me esconden las ganas de las ganas
y, si hoy he de encender cincuenta velas,
es que me tapa el sol más de una nube.

Cien arrugas, papada y estas canas
me dicen que ya pueden ser abuelas
las madres de las hijas que no tuve.



*En el juego del tute, a la última baza, llamada "diez de últimas", en algunos lugares, también se la conoce como "diez de monte".

Precioso tu soneto aunque un poco triste, el tiempo no se puede detener pero si has hecho el bien, te sientes satisfecho, contento y has tenido una buena vida con muchas experiencias las nubes que tapan el sol se marcharán dejando brillar al astro sobre tu existencia haciendo que no tengan que "pintar bastos".

Un abrazo Efejota (FJ) ¿Francisco Javier? ¿Felipe José? ¿Fernando Jesús? ¿Federico Juan? ¿Felipe Jaime?
 
La salud ya no asoma entre mis lujos
y se ve algo más cerca el horizonte,
hoy que por fin la vida, sin tapujos,
me canta las cuarenta y diez de monte*.

Abrocho bien mi abrigo si hace viento
y miro hacia las obras de reojo,
alguien me cedería ya su asiento
en el vagón del tren que nunca cojo.

Se me esconden las ganas de las ganas
y, si hoy he de encender cincuenta velas,
es que me tapa el sol más de una nube.

Cien arrugas, papada y estas canas
me dicen que ya pueden ser abuelas
las madres de las hijas que no tuve.



*En el juego del tute, a la última baza, llamada "diez de últimas", en algunos lugares, también se la conoce como "diez de monte".

En México tenemos un refrán que dice: "Dios sí perdona, el tiempo no".
Reconocer que la vida es un suspiro, atesorar los bellos momentos y tomar con conciencia los desfavorables.
Grato pasar a leerte y dejar mi humilde huella.
Alfredo
 

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