El verano mi ensueño demolía,
como pétalos que en remolino se desprenden,
como peces que en ríos secos que despiden,
como mi pasión que en desamor se consumía.
Cuando no estabas,
los delfines callados
nadaban entre escombros del naufragio
y sus acordes dorados
anunciaban de tristeza un gran presagio...
El otoño mis hojas sacudía,
como vendaval de mariposas
que volaron directo al arco iris
cualquier tarde que llovía.
Cuando no estabas,
el aire de sueños sin sentido
lleno de fantasías imperfectas
volaba en alas de mi amor casi partido.
El invierno mis huesos taladraba,
como ecos incompletos de mi alma,
mientras inocente sin saberlo te esperaba...
Cuando no estabas,
el universo era incierto,
sin canto de flores,
sin sol de desierto,
sin mar de colores.
La primavera te trajo a mi ventana
como jardines fundidos con tu beso,
como aire fresco en la mañana
que predice enorme exceso.
Cuando no estabas,
la ignorancia me inundaba,
no sabía amar, no sabía sentir,
y ahora que lo sé
ciertamente eres a quien yo tanto esperé...
como pétalos que en remolino se desprenden,
como peces que en ríos secos que despiden,
como mi pasión que en desamor se consumía.
Cuando no estabas,
los delfines callados
nadaban entre escombros del naufragio
y sus acordes dorados
anunciaban de tristeza un gran presagio...
El otoño mis hojas sacudía,
como vendaval de mariposas
que volaron directo al arco iris
cualquier tarde que llovía.
Cuando no estabas,
el aire de sueños sin sentido
lleno de fantasías imperfectas
volaba en alas de mi amor casi partido.
El invierno mis huesos taladraba,
como ecos incompletos de mi alma,
mientras inocente sin saberlo te esperaba...
Cuando no estabas,
el universo era incierto,
sin canto de flores,
sin sol de desierto,
sin mar de colores.
La primavera te trajo a mi ventana
como jardines fundidos con tu beso,
como aire fresco en la mañana
que predice enorme exceso.
Cuando no estabas,
la ignorancia me inundaba,
no sabía amar, no sabía sentir,
y ahora que lo sé
ciertamente eres a quien yo tanto esperé...