“la palabra escrita, por romper esos silencios; que te atraviesan el corazón y no te alcanzan…”
Las cuerdas de los pájaros,
son un delicado ardid;
y disparábamos,
los árboles desnudos…
hasta donde los ferrocarriles,
respiraban tapices;
y se trepaban los trigos,
por ojos de tigres…
Nuestros portales,
al calor de una hoguera en blanco y negro;
esos orgullos, perdidos en los geranios…
los estilos ajardinados,
la flor con dientes,
las gemas clavadas
y las cordilleras entrantes…
de los recolectores de decorados,
y los veleros huidos,
por las sombras sigilosas;
de esos leopardos,
que juegan con los deseos...
y esos cuervos,
que quieren repetir,
hasta dejar de nosotros,
solamente, lo inexplicable.
Las cuerdas de los pájaros,
son un delicado ardid;
y disparábamos,
los árboles desnudos…
hasta donde los ferrocarriles,
respiraban tapices;
y se trepaban los trigos,
por ojos de tigres…
Nuestros portales,
al calor de una hoguera en blanco y negro;
esos orgullos, perdidos en los geranios…
los estilos ajardinados,
la flor con dientes,
las gemas clavadas
y las cordilleras entrantes…
de los recolectores de decorados,
y los veleros huidos,
por las sombras sigilosas;
de esos leopardos,
que juegan con los deseos...
y esos cuervos,
que quieren repetir,
hasta dejar de nosotros,
solamente, lo inexplicable.