Rolando Kindelan Nuñez
Poeta fiel al portal
No me asustan los galanes
ni pretendientes que asechan tu camino...
Ellos me ayudan a sentirme afortunado,
a comprender que no se trata de peligro,
a percatarme que no estaba equivocado:
cuando empecé a sembrar amor en tu cultivo.
No me preocupa, amor, que otros repitan:
las cosas que yo en ti haya percibido;
tampoco molesta, que te ofrezcan:
cosas como las que diariamente te he ofrecido.
Lo que me asusta: es no cuidarte;
dejar de fijarme en ti;
permitir que por costumbre, olvido u otra causa
se me escape algún detalle, que otro te pueda decir.
Me preocupa conformarme
no intentar que cada día, vuelvas a enamorarte de mí.
ni pretendientes que asechan tu camino...
Ellos me ayudan a sentirme afortunado,
a comprender que no se trata de peligro,
a percatarme que no estaba equivocado:
cuando empecé a sembrar amor en tu cultivo.
No me preocupa, amor, que otros repitan:
las cosas que yo en ti haya percibido;
tampoco molesta, que te ofrezcan:
cosas como las que diariamente te he ofrecido.
Lo que me asusta: es no cuidarte;
dejar de fijarme en ti;
permitir que por costumbre, olvido u otra causa
se me escape algún detalle, que otro te pueda decir.
Me preocupa conformarme
no intentar que cada día, vuelvas a enamorarte de mí.
Última edición: