KOVAC
Poeta recién llegado
Las estrellas.
Su sonrisa es milagrosa:
acelera los pasos.
La inquietud poda el tiempo.
Los labios saben
que en un momento
se espera mucho de ellos.
El pulso crece por segundos
tictac tictactictactictactictac.
Ayer también sucedió
pero hoy es distinto,
es un día después.
Todavía pueden guardar la calma.
Ella olvida la impuntualidad,
esa sonrisa lo recompensa todo
y si hablara
los dos cuerpos se encontrarían
en movimiento
a mitad de camino.
Son jóvenes,
ese parque es viejo ya sabe
que no son únicos
y que el mundo que se prometen
seguirá girando
la tarde que se les agote la paciencia.
Se saludan con un beso,
porque un beso
es el comodín de la vida.
Se miran y se dicen que se quieren
Las estrellas lo saben.
Su sonrisa es milagrosa:
acelera los pasos.
La inquietud poda el tiempo.
Los labios saben
que en un momento
se espera mucho de ellos.
El pulso crece por segundos
tictac tictactictactictactictac.
Ayer también sucedió
pero hoy es distinto,
es un día después.
Todavía pueden guardar la calma.
Ella olvida la impuntualidad,
esa sonrisa lo recompensa todo
y si hablara
los dos cuerpos se encontrarían
en movimiento
a mitad de camino.
Son jóvenes,
ese parque es viejo ya sabe
que no son únicos
y que el mundo que se prometen
seguirá girando
la tarde que se les agote la paciencia.
Se saludan con un beso,
porque un beso
es el comodín de la vida.
Se miran y se dicen que se quieren
Las estrellas lo saben.