Las farolas enmudecen.

Mann23

Poeta recién llegado
Oh! ¡Dulce, amor mío!
He llegado hasta el fin.
Etérea deshonra,
avasalla la quietud,
en lo profundo de mi océano de miel.

Acaso, ¿hablamos de amor, de la misma forma?
Unificando los tormentos,
bajo el mártir incienso,
quebrantando los confines de nuestra preciada libertad.

Oh! ¡Dulce, amor mío!
es una lira que ha perdido su esplendor,
un traje arcaico que el desuso echo a perder.

Oh! ¡Dulce, amor mío!
Qué divinidad sucumbió nuestros lazos inmortales.

Tenue luz de las farolas,
entristecen el camino.
 
Última edición:
Pues sí. Hay que desnudarse, ¿ Verdad ? Y hace mucho frío. Pero así es la vida. Es preferible hacer el amor, en casa. Y no en el jardín. Todo hay que intentarlo. Pero huelo, en este poema, una sospecha. ¿ Podríamos estar mejor ? Intuyo que sí. Es la energía del hogar, lo que el autor anda buscando. Pararse en el Ahora, y vivir intensamente, cada Momento.
 
Oh! ¡Dulce, amor mío!
He llegado hasta el fin.
Etérea deshonra,
avasalla la quietud,
en lo profundo de mi océano de miel.

Acaso, ¿hablamos de amor, de la misma forma?
Unificando los tormentos,
bajo el mártir incienso,
quebrantando los confines de nuestra preciada libertad.

Oh! ¡Dulce, amor mío!
es una lira que ha perdido su esplendor,
un traje arcaico que el desuso echo a perder.

Oh! ¡Dulce, amor mío!
Qué divinidad sucumbió nuestros lazos inmortales.

Tenue luz de las farolas,
entristecen el camino.
El amor y los distintos significados para en
esa dulzura preguntarse por las formas...,
perder el esplendor pero dejar que en esas
luces tenues siga anidando el sentido infinito
del mismo. felicdades.
aplausos disfrute al maximo de tus versos.
luzyabsenta
 
Oh! ¡Dulce, amor mío!
He llegado hasta el fin.
Etérea deshonra,
avasalla la quietud,
en lo profundo de mi océano de miel.

Acaso, ¿hablamos de amor, de la misma forma?
Unificando los tormentos,
bajo el mártir incienso,
quebrantando los confines de nuestra preciada libertad.

Oh! ¡Dulce, amor mío!
es una lira que ha perdido su esplendor,
un traje arcaico que el desuso echo a perder.

Oh! ¡Dulce, amor mío!
Qué divinidad sucumbió nuestros lazos inmortales.

Tenue luz de las farolas,
entristecen el camino.
Bello poema, me ha gustado amigo Mann. Un abrazo. Paco.
 

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