BESTIA
Poeta recién llegado
LAS FIERAS DE MI TRISTEZA
Había un atardecer,
a punto de dejar el escenario
poco habría para el relicario,
poco para envejecer
con el constante cambio de piel;
siempre llegas fuera de horario
sabia tierra sin reservas,
ahí mi vida, tu honorario
sabia mujer de hiervas,
por domar las fieras de mi tristeza;
la he visto ajena
y me embriagué en tu maizal,
yo testigo me he vuelto pena
desde dentro me seca un mal.
Insípidas almas
se engrosan vanamente,
cuando las sueña, las ama
y las nombra tiernamente,
al compartir la sal de su vida;
de todos los peros
la belleza el mas hiriente,
el que invade a mis remeros
y extrañan inconsolablemente,
lo he traído al raudal de la nada;
sin embargo ahora te revelo:
Se te parece tierra mía,
en el cielo creó un velo
y en tu seno encarnó un día,
para su propio amor y esfuerzo;
su mirar refleja las luces del cosmos,
su presencia ilumina
el camino a todos los cómos,
lo que da nunca termina;
y siempre llego fuera de horario
sabia tierra, llego sin reservas,
ahí mi vida, tu honorario
sabia mujer de hiervas,
por domar las fieras de mi tristeza.
Había un atardecer,
a punto de dejar el escenario
poco habría para el relicario,
poco para envejecer
con el constante cambio de piel;
siempre llegas fuera de horario
sabia tierra sin reservas,
ahí mi vida, tu honorario
sabia mujer de hiervas,
por domar las fieras de mi tristeza;
la he visto ajena
y me embriagué en tu maizal,
yo testigo me he vuelto pena
desde dentro me seca un mal.
Insípidas almas
se engrosan vanamente,
cuando las sueña, las ama
y las nombra tiernamente,
al compartir la sal de su vida;
de todos los peros
la belleza el mas hiriente,
el que invade a mis remeros
y extrañan inconsolablemente,
lo he traído al raudal de la nada;
sin embargo ahora te revelo:
Se te parece tierra mía,
en el cielo creó un velo
y en tu seno encarnó un día,
para su propio amor y esfuerzo;
su mirar refleja las luces del cosmos,
su presencia ilumina
el camino a todos los cómos,
lo que da nunca termina;
y siempre llego fuera de horario
sabia tierra, llego sin reservas,
ahí mi vida, tu honorario
sabia mujer de hiervas,
por domar las fieras de mi tristeza.
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