Las flores blancas.(Vasonegro. Capi 15)
Las flores del vergel se han muerto
mustias yacen por el suelo, con sus grises mortajas
y en medio de este desconcierto
me he quedado tan solo con flores blancas.
Mujer que en mi inspiración fuiste huerto
que en la fertilidad del fruto fuiste esperanza
y que en la inconciencia absurda de este mundo
mujer fuiste, por ser más que nada.
Por esos hijos que sin querer tuviste
por ese odio perverso que de tu ser se escapa
llevarás hasta la muerte oscuras cicatrices
que serán pájaros negros que te emergerán del alma
Que estoy dormido -me dices- y es cierto
navego en la melancolía de mis cavernas solitarias
pero desde el fondo de ese ojo triste, de mi destino tuerto
en medio de mi dolor me brotaron lágrimas.
Llorará la tarde entonces, cuando despierte el nervio
¡Ay! ¡Que dolor tan precario, aquel que te canta
que angustia infinita, que amargura, que momento!
Seres deformes que deambulan al compás silencioso de tus flores blancas.
Albo Aguasola
Las flores del vergel se han muerto
mustias yacen por el suelo, con sus grises mortajas
y en medio de este desconcierto
me he quedado tan solo con flores blancas.
Mujer que en mi inspiración fuiste huerto
que en la fertilidad del fruto fuiste esperanza
y que en la inconciencia absurda de este mundo
mujer fuiste, por ser más que nada.
Por esos hijos que sin querer tuviste
por ese odio perverso que de tu ser se escapa
llevarás hasta la muerte oscuras cicatrices
que serán pájaros negros que te emergerán del alma
Que estoy dormido -me dices- y es cierto
navego en la melancolía de mis cavernas solitarias
pero desde el fondo de ese ojo triste, de mi destino tuerto
en medio de mi dolor me brotaron lágrimas.
Llorará la tarde entonces, cuando despierte el nervio
¡Ay! ¡Que dolor tan precario, aquel que te canta
que angustia infinita, que amargura, que momento!
Seres deformes que deambulan al compás silencioso de tus flores blancas.
Albo Aguasola