davidul
Poeta asiduo al portal
El silencio se desquicia,
en cada pétalo de mi vivir
y aunque no quiera,
resurge,
la llamarada de tu espectro
desintegrado y congelado,
en mi cansado infierno,
que talla,
en las horas de la noche,
un dolorido reflejo,
que charla con la penitencia,
en el diván de tu ausencia.
En este asustado resplandor,
ensimismado ,
el mortífero amanecer,
letalmente chapucea,
en los mares del amor,
que riega
las charcas de mi alma.
En tus aureolas fronterizas,
me aplasta,
esta maldita eternidad,
estremeciendo
el ímpetu del peligro,
que acaricia mis sueños,
todos ellos, dueños de ti;
rasgados
por las espinas del martirio,
de las flores de mi delirio.
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