danie
solo un pensamiento...
Esculturas emblemáticas
de magnánima pedantería,
de apolínea majadería
ante los ojos de Dios.
Deidades de un fangal
dentro del antro de un paraíso,
confinadas a un burdel colmado de vicios
que alardean ante los mismos rayos del sol.
Son gemas galácticas
que albergan a la vida,
pero a la vez sueñan ideologías
huecas y vacías.
Son joyas gemelas que se miran al espejo,
se peinan durante el día,
se perfuman y maquillan
esculpiendo sus primores
frente a los harapos de la pobreza.
Se bañan con el oro
y las preciadas reliquias
de un pueblo sangrando
por el dolor de sus hijos.
---
La arena del tiempo
se escurre entre los dedos
del presagiado destino
marcando el fin de un avaro ciclo
y el comienzo de otro atroz despotismo.
El aliento del oriente
con su bengala de filosos colmillos
derriba a las hermanas
de la soberbia y la altanería.
Hoy sólo encontramos restos
de vidrios astillados,
plásticos corroídos,
estructuras vencidas
y vidas perdidas.
¡Qué triste ironía!
No hay peor sarcasmo
al saber que el derrotado es un tirano
y el vencedor es un terrorista.
Por más que cambien las cosas,
más siguen igual.
Todo es marketing y estadísticas;
de un lado o del otro,
a nadie le importan
las vidas desvanecidas.
de magnánima pedantería,
de apolínea majadería
ante los ojos de Dios.
Deidades de un fangal
dentro del antro de un paraíso,
confinadas a un burdel colmado de vicios
que alardean ante los mismos rayos del sol.
Son gemas galácticas
que albergan a la vida,
pero a la vez sueñan ideologías
huecas y vacías.
Son joyas gemelas que se miran al espejo,
se peinan durante el día,
se perfuman y maquillan
esculpiendo sus primores
frente a los harapos de la pobreza.
Se bañan con el oro
y las preciadas reliquias
de un pueblo sangrando
por el dolor de sus hijos.
---
La arena del tiempo
se escurre entre los dedos
del presagiado destino
marcando el fin de un avaro ciclo
y el comienzo de otro atroz despotismo.
El aliento del oriente
con su bengala de filosos colmillos
derriba a las hermanas
de la soberbia y la altanería.
Hoy sólo encontramos restos
de vidrios astillados,
plásticos corroídos,
estructuras vencidas
y vidas perdidas.
¡Qué triste ironía!
No hay peor sarcasmo
al saber que el derrotado es un tirano
y el vencedor es un terrorista.
Por más que cambien las cosas,
más siguen igual.
Todo es marketing y estadísticas;
de un lado o del otro,
a nadie le importan
las vidas desvanecidas.