cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
!Que las golondrinas vuelen!
Que dejen este espacio vacío
forjan sueños, tristes desvaríos.
!Que vuelen! !Sí! Que se pierdan;
que no vuelvan, mirare como se alejan
en el tiempo en que las quise y las tuve cerca.
Recordare sus armoniosos cantos
aquellos tristes desencantos en que mirándolas
se marchaban, hasta perderse.
Volaban cada una en hilera,
negras, blancas, como yo las quisiera,
eran mi dicha, pero se han marchado.
Formaron sus nidos de barro
en el umbral de una rivera
para llegada la primavera, volar muy alto.
Sin que nada las detuviera
me hicieron sufrir tanto tanto
que ahora lloro por ellas.
Son ellas el recuerdo, la tortuosa nostalgia,
un pesar a mis adentros
de un pasado que se empeña en traerlas.
Deja que vuelen, deja que canten lo que quieran,
para que llegue por siempre en mí
la primavera.
Que dejen este espacio vacío
forjan sueños, tristes desvaríos.
!Que vuelen! !Sí! Que se pierdan;
que no vuelvan, mirare como se alejan
en el tiempo en que las quise y las tuve cerca.
Recordare sus armoniosos cantos
aquellos tristes desencantos en que mirándolas
se marchaban, hasta perderse.
Volaban cada una en hilera,
negras, blancas, como yo las quisiera,
eran mi dicha, pero se han marchado.
Formaron sus nidos de barro
en el umbral de una rivera
para llegada la primavera, volar muy alto.
Sin que nada las detuviera
me hicieron sufrir tanto tanto
que ahora lloro por ellas.
Son ellas el recuerdo, la tortuosa nostalgia,
un pesar a mis adentros
de un pasado que se empeña en traerlas.
Deja que vuelen, deja que canten lo que quieran,
para que llegue por siempre en mí
la primavera.