tomaldo
Poeta adicto al portal
Tan fuerte azota el látigo del engaño;
Que hay heridas que soportan los años,
y corazones muertos, escuchando un largo llanto.
Que no ciegue tus ojos el velo del pasado,
tu alegría, tu bondad, lo que transmites a tu paso;
Esos detalles invisibles que te hacen valer tanto.
Porque, eres ejemplo de principios olvidados,
un deseo sincero tras un paseo amargo,
un bello arco iris en el mundo,
donde todo es negro o blanco.
No pretendas ser la noche,
no cometas tal pecado;
que el amanecer pide un deseo,
su sol tu rostro iluminado.
Cada poema es único; En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema, y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
Copyright © 2008 Tomás García Martos. Todos los derechos reservados.
Que hay heridas que soportan los años,
y corazones muertos, escuchando un largo llanto.
Que no ciegue tus ojos el velo del pasado,
tu alegría, tu bondad, lo que transmites a tu paso;
Esos detalles invisibles que te hacen valer tanto.
Porque, eres ejemplo de principios olvidados,
un deseo sincero tras un paseo amargo,
un bello arco iris en el mundo,
donde todo es negro o blanco.
No pretendas ser la noche,
no cometas tal pecado;
que el amanecer pide un deseo,
su sol tu rostro iluminado.
Cada poema es único; En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema, y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
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