La cosecha de los sueños
Se almacenó en un trastero.
Se inició la tormenta
Que en vendaval se transformó.
Adormecido y en hibernación,
El pensamiento se quebró.
Tras las ventanas,
Los gorriones partieron;
Las cigüeñas abandonaron
Su nido.
El color estalló;
Más tarde se deshizo.
Plomizos los cielos,
De lluvia llenos,
Abrazan la melancolía
Y bailan un vals
A paso lento.
Lejos estás.
En mi recuerdo
Apenas vives.
Tú, que fuiste
El aire, el alimento,
Hoy sólo eres polvo
Que ensucia el camino;
La piedra contra
La que se tropieza;
Aquello con lo que
Ya no se cuenta.
No se puede
Sentir lo mismo,
Aunque una parte de ti
Lo añore
Y le dedique
Temblorosas lágrimas,
Porque te arrastra el pesimismo
Sabiendo que lo mejor de ti
Se ha perdido,
Que sepultado quedará
Bajo lápida sin nombre,
Ni epitafio que lo rememore
Y resguarde un piadoso corazón.
El día no tiene horas.
La noche no tiene fin.
Las hojas del calendario
Caen como hojas caducas,
Una tras otra,
A un infierno sin llamas,
En una pesadilla que no acaba,
Que no tiene desenlace,
Ni descanso para el alma.
Se almacenó en un trastero.
Se inició la tormenta
Que en vendaval se transformó.
Adormecido y en hibernación,
El pensamiento se quebró.
Tras las ventanas,
Los gorriones partieron;
Las cigüeñas abandonaron
Su nido.
El color estalló;
Más tarde se deshizo.
Plomizos los cielos,
De lluvia llenos,
Abrazan la melancolía
Y bailan un vals
A paso lento.
Lejos estás.
En mi recuerdo
Apenas vives.
Tú, que fuiste
El aire, el alimento,
Hoy sólo eres polvo
Que ensucia el camino;
La piedra contra
La que se tropieza;
Aquello con lo que
Ya no se cuenta.
No se puede
Sentir lo mismo,
Aunque una parte de ti
Lo añore
Y le dedique
Temblorosas lágrimas,
Porque te arrastra el pesimismo
Sabiendo que lo mejor de ti
Se ha perdido,
Que sepultado quedará
Bajo lápida sin nombre,
Ni epitafio que lo rememore
Y resguarde un piadoso corazón.
El día no tiene horas.
La noche no tiene fin.
Las hojas del calendario
Caen como hojas caducas,
Una tras otra,
A un infierno sin llamas,
En una pesadilla que no acaba,
Que no tiene desenlace,
Ni descanso para el alma.