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Las lágrimas de una generación rota y huérfana de vivos.

Tema en 'Poemas Generales' comenzado por arenisca, 2 de Febrero de 2026 a las 6:43 AM. Respuestas: 0 | Visitas: 9

  1. arenisca

    arenisca Poeta fiel al portal

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    11 de Octubre de 2007
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    Género:
    Mujer
    Érase una
    educación obsoleta.

    Dudo llamarlo educación.
    Corroboro y aseguro que no es educación, sino instruccionalización.

    Mundo educativo
    obsoleto.
    Fracaso.

    Alto, señor. Alto, señora
    Es un insulto.

    Eso pretende llamarlo educación.
    No amortigua el golpe llamándolo
    método corrector.

    Entrenamiento con castigo educativo.
    Disparate agotador
    que merma lo lógico.

    Asegura la desinserción
    social del éxito.
    Inserción educativa
    al fracaso seguro.

    Pare. Alto. Alto.
    Eso no es educación.

    La fábrica de sociedad
    narcisistas se creó bajo
    código obsoleto de fracaso.

    Sumiso debes ser
    a tu padre, madre, jefe.

    Debes obedecer
    aunque grite, culpe
    y humille.

    No.
    Rotundamente no.

    Salieron hijos e hijas
    sin padres emocionales presentes.

    Solo alimento.
    Carentes
    de emoción.

    Conversación ausente.

    Y eso de código de independencia, olvídalo,
    mientras te hagan creer que codependes,
    pero es una codependencia
    asegurada por la sociedad
    para las clases hormigas
    que se creyeron hormigas reina
    mientras las manejan termitas.

    Podemos asegurar una generación
    de huérfanos parentales,
    con padres y madres vivos,
    y un sistema perpetrador
    de clases bajas,
    los enfrentamientos por falsa ayuda.

    No les hagas conversar ni dar argumentos.
    Ellos solo entienden sermón, su parrafada,
    y el razonamiento se pierde
    y aparece la beligerancia.

    Hijos e hijas callan.
    Ellos mandan.

    Madre ama de casa,
    con comida control que no deseas
    para solapar tu dependencia.

    Padre castigador,
    hombre rígido, austero,
    malhumorado.

    Y código médico obsoleto,
    depende de los perceptores.

    Pero el verdadero ejecutor de esta codependencia
    son los corruptores
    que les programaron
    la sináptica neuronal.

    Ellos, sin educación, dijeron:
    “Si amo… puedo comer.”

    Y sus lágrimas se tatuaron
    y se convirtieron en dolor
    que confundieron con amor,
    la agresión enseñada.
     
    #1

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