arenisca
Poeta fiel al portal
Érase una
educación obsoleta.
Dudo llamarlo educación.
Corroboro y aseguro que no es educación, sino instruccionalización.
Mundo educativo
obsoleto.
Fracaso.
Alto, señor. Alto, señora
Es un insulto.
Eso pretende llamarlo educación.
No amortigua el golpe llamándolo
método corrector.
Entrenamiento con castigo educativo.
Disparate agotador
que merma lo lógico.
Asegura la desinserción
social del éxito.
Inserción educativa
al fracaso seguro.
Pare. Alto. Alto.
Eso no es educación.
La fábrica de sociedad
narcisistas se creó bajo
código obsoleto de fracaso.
Sumiso debes ser
a tu padre, madre, jefe.
Debes obedecer
aunque grite, culpe
y humille.
No.
Rotundamente no.
Salieron hijos e hijas
sin padres emocionales presentes.
Solo alimento.
Carentes
de emoción.
Conversación ausente.
Y eso de código de independencia, olvídalo,
mientras te hagan creer que codependes,
pero es una codependencia
asegurada por la sociedad
para las clases hormigas
que se creyeron hormigas reina
mientras las manejan termitas.
Podemos asegurar una generación
de huérfanos parentales,
con padres y madres vivos,
y un sistema perpetrador
de clases bajas,
los enfrentamientos por falsa ayuda.
No les hagas conversar ni dar argumentos.
Ellos solo entienden sermón, su parrafada,
y el razonamiento se pierde
y aparece la beligerancia.
Hijos e hijas callan.
Ellos mandan.
Madre ama de casa,
con comida control que no deseas
para solapar tu dependencia.
Padre castigador,
hombre rígido, austero,
malhumorado.
Y código médico obsoleto,
depende de los perceptores.
Pero el verdadero ejecutor de esta codependencia
son los corruptores
que les programaron
la sináptica neuronal.
Ellos, sin educación, dijeron:
“Si amo… puedo comer.”
Y sus lágrimas se tatuaron
y se convirtieron en dolor
que confundieron con amor,
la agresión enseñada.
educación obsoleta.
Dudo llamarlo educación.
Corroboro y aseguro que no es educación, sino instruccionalización.
Mundo educativo
obsoleto.
Fracaso.
Alto, señor. Alto, señora
Es un insulto.
Eso pretende llamarlo educación.
No amortigua el golpe llamándolo
método corrector.
Entrenamiento con castigo educativo.
Disparate agotador
que merma lo lógico.
Asegura la desinserción
social del éxito.
Inserción educativa
al fracaso seguro.
Pare. Alto. Alto.
Eso no es educación.
La fábrica de sociedad
narcisistas se creó bajo
código obsoleto de fracaso.
Sumiso debes ser
a tu padre, madre, jefe.
Debes obedecer
aunque grite, culpe
y humille.
No.
Rotundamente no.
Salieron hijos e hijas
sin padres emocionales presentes.
Solo alimento.
Carentes
de emoción.
Conversación ausente.
Y eso de código de independencia, olvídalo,
mientras te hagan creer que codependes,
pero es una codependencia
asegurada por la sociedad
para las clases hormigas
que se creyeron hormigas reina
mientras las manejan termitas.
Podemos asegurar una generación
de huérfanos parentales,
con padres y madres vivos,
y un sistema perpetrador
de clases bajas,
los enfrentamientos por falsa ayuda.
No les hagas conversar ni dar argumentos.
Ellos solo entienden sermón, su parrafada,
y el razonamiento se pierde
y aparece la beligerancia.
Hijos e hijas callan.
Ellos mandan.
Madre ama de casa,
con comida control que no deseas
para solapar tu dependencia.
Padre castigador,
hombre rígido, austero,
malhumorado.
Y código médico obsoleto,
depende de los perceptores.
Pero el verdadero ejecutor de esta codependencia
son los corruptores
que les programaron
la sináptica neuronal.
Ellos, sin educación, dijeron:
“Si amo… puedo comer.”
Y sus lágrimas se tatuaron
y se convirtieron en dolor
que confundieron con amor,
la agresión enseñada.