danie
solo un pensamiento...
Las madres de rojo se perdieron dentro de mi closet
entre el polvo y las telarañas de los olvidados enseres
/ ellas vinieron en diciembre a teñir todo de escarlata
a volar sobre el almanaque entero
y a pintar mi techo de campanas
surcaron la alcoba con sus celajes de alas
y cambiaron el rostro de enero
antes que comenzara el año
/ las madres de los huérfanos días
vinieron a mudar a mi muerte
a vestirla en vez de túnica negra
con una túnica carmesí
/ las madres de rojo se posaron
como jilgueros en mi dintel de elevados sueños
en mi puerta entreabierta
que conduce al jardín de los huesos
al pasadizo secreto del éxodo de mi mente
y sus hendiduras con ayeres sangrando silencios
/ vinieron para barrer la fuliginosa arena
de mis abriles atrapados en el retrato del tiempo
también a cortar los helechos
que crecían como barbas y uñas del difunto cuerpo
/ extirparon los quistes de las paredes grises
de la bruma diurna enmohecida
por los envenenados besos
y sus polillas de ajados y vetustos sentimientos
/ enterraron a las marchas de las botas
buscando a sus hijos de lápidas sin sombras
de tumbas talladas en el baldío de la memoria
después hubo un bache de ecos
de palabras tiesas
de voces pálidas incrustadas en los muros
de sangre vertida sobre la alfombra
más grande que el insomnio
y el vacío de un cementerio viejo
antes del estallido de las metrallas
de las municiones cayendo como lluvia de plomo
sobre las calles presas
/ no las volví a ver
tal vez se perdieron dentro de mis caras
dentro de mis espejos
o tal vez se enamoraron y huyeron
con algún inquilino de mis aposentos
de mis regiones íntimas y sus provincias
incluso se podrían haber fugado con algún espectro
aunque dejaron una carta diciendo que regresarían
para llorar entre los crisantemos y las calas
sobre mi abierta sepultura
*En memoria de todos los hermanos que lucharon contra la opresión de la dictadura.
entre el polvo y las telarañas de los olvidados enseres
/ ellas vinieron en diciembre a teñir todo de escarlata
a volar sobre el almanaque entero
y a pintar mi techo de campanas
surcaron la alcoba con sus celajes de alas
y cambiaron el rostro de enero
antes que comenzara el año
/ las madres de los huérfanos días
vinieron a mudar a mi muerte
a vestirla en vez de túnica negra
con una túnica carmesí
/ las madres de rojo se posaron
como jilgueros en mi dintel de elevados sueños
en mi puerta entreabierta
que conduce al jardín de los huesos
al pasadizo secreto del éxodo de mi mente
y sus hendiduras con ayeres sangrando silencios
/ vinieron para barrer la fuliginosa arena
de mis abriles atrapados en el retrato del tiempo
también a cortar los helechos
que crecían como barbas y uñas del difunto cuerpo
/ extirparon los quistes de las paredes grises
de la bruma diurna enmohecida
por los envenenados besos
y sus polillas de ajados y vetustos sentimientos
/ enterraron a las marchas de las botas
buscando a sus hijos de lápidas sin sombras
de tumbas talladas en el baldío de la memoria
después hubo un bache de ecos
de palabras tiesas
de voces pálidas incrustadas en los muros
de sangre vertida sobre la alfombra
más grande que el insomnio
y el vacío de un cementerio viejo
antes del estallido de las metrallas
de las municiones cayendo como lluvia de plomo
sobre las calles presas
/ no las volví a ver
tal vez se perdieron dentro de mis caras
dentro de mis espejos
o tal vez se enamoraron y huyeron
con algún inquilino de mis aposentos
de mis regiones íntimas y sus provincias
incluso se podrían haber fugado con algún espectro
aunque dejaron una carta diciendo que regresarían
para llorar entre los crisantemos y las calas
sobre mi abierta sepultura
*En memoria de todos los hermanos que lucharon contra la opresión de la dictadura.