iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis manos buscaban tu lecho,
tu apartado comienzo en mi boca
para después volverlo secreto.
Buscar tu nombre con los labios mudos
para nombrarte cada noche de invierno,
cada día de verano.
Con el sol en el vientre y las gafas
apartando el viento.
Para no ensuciar las letras
de olvido,
o desgastarlas repitiendo.
La mente te ha formado bruma,
te ha formado agua
para mi corazón sediento.
Así, así se buscan los ojos cuando callamos.
Cuando absuelvo la distancia
en el verbo de tu carne y tu aliento.
Así busco sin encontrarte refugio.
Así me voy disolviendo.