poetakabik
Poeta veterano en el portal
Nacen del barro, humildes, silenciosas,
sin voz, sin vuelo, sin rumor ni encanto,
y en su prisión de seda tejen tanto,
que al fin se tornan alas luminosas.
De oruga a sueño —¡milagro entre las cosas!—,
rompen el velo, ascienden al quebranto,
y el aire, al ver su breve manto santo,
las lleva en danza sobre flores rosas.
Efímera belleza, luz que gira,
pintura del instante que suspira,
símbolo eterno de la transformación.
Cuando las miro, siento que mi vida
también se alza, también se purifica,
y se hace vuelo en su contemplación.
sin voz, sin vuelo, sin rumor ni encanto,
y en su prisión de seda tejen tanto,
que al fin se tornan alas luminosas.
De oruga a sueño —¡milagro entre las cosas!—,
rompen el velo, ascienden al quebranto,
y el aire, al ver su breve manto santo,
las lleva en danza sobre flores rosas.
Efímera belleza, luz que gira,
pintura del instante que suspira,
símbolo eterno de la transformación.
Cuando las miro, siento que mi vida
también se alza, también se purifica,
y se hace vuelo en su contemplación.