Maroc
Alberto
Las amapolas más rojas
florecen en las cunetas
como puños levantados
que vienen en primavera.
El color rojo es del pueblo
como la sangre en las venas
que ha salido por las calles
para que siempre amanezca.
Muchos quieren discutir
o quieren ir a la guerra
pero el problema lo traen
las personas que gobiernan
que tienen mucho dinero
y al pobre siempre condenan.
El rico a la gente llana
le va a cerrar muchas puertas
entre oscuridades vagas
de pistolas traicioneras *
traídas de aquel pasado
en que la vida era incierta.
Como galopa la sangre
que sonríe desde fuera
y veo tus ojos verdes,
que brillan como una estrella,
ante la rabia que siento
escondida en la tristeza.
Sólo juzgan la fachada
y no saben de cosechas
aquellos que buscan siempre
matarnos con su presencia
porque vienen de los males
con poderosas monedas.
Pretenden sólo acabar
con mis sueños de poeta
entre los ojos de susto
que son dos almas gemelas.
Lamentos de sombra amarga
vienen sobre mi poema
porque esta gente es veneno
que traerá mucha pena
en el lugar adecuado
donde la vida es incierta.
Con el aire de mi aliento
que tanto les atormenta,
porque canta sus maldades
igual que la buena ciencia,
voy a aprovechar ahora
para empezar la pelea.
Son todos los asesinos,
entre la penumbra intensa,
con sus malos pensamientos
que salen de alguna cueva
buscando desesperanza
y matando a las obreras.
Ellos buscan asustarnos
pero tenemos la fuerza,
con el alma al descubierto,
y no es nada pasajera.
Aquí termina la historia
de unas personas malévolas
que pretenden aplastarnos
con tiros de metralleta.
*Hay un verso de Lorca que se parece a este pero no es exactamente igual.
florecen en las cunetas
como puños levantados
que vienen en primavera.
El color rojo es del pueblo
como la sangre en las venas
que ha salido por las calles
para que siempre amanezca.
Muchos quieren discutir
o quieren ir a la guerra
pero el problema lo traen
las personas que gobiernan
que tienen mucho dinero
y al pobre siempre condenan.
El rico a la gente llana
le va a cerrar muchas puertas
entre oscuridades vagas
de pistolas traicioneras *
traídas de aquel pasado
en que la vida era incierta.
Como galopa la sangre
que sonríe desde fuera
y veo tus ojos verdes,
que brillan como una estrella,
ante la rabia que siento
escondida en la tristeza.
Sólo juzgan la fachada
y no saben de cosechas
aquellos que buscan siempre
matarnos con su presencia
porque vienen de los males
con poderosas monedas.
Pretenden sólo acabar
con mis sueños de poeta
entre los ojos de susto
que son dos almas gemelas.
Lamentos de sombra amarga
vienen sobre mi poema
porque esta gente es veneno
que traerá mucha pena
en el lugar adecuado
donde la vida es incierta.
Con el aire de mi aliento
que tanto les atormenta,
porque canta sus maldades
igual que la buena ciencia,
voy a aprovechar ahora
para empezar la pelea.
Son todos los asesinos,
entre la penumbra intensa,
con sus malos pensamientos
que salen de alguna cueva
buscando desesperanza
y matando a las obreras.
Ellos buscan asustarnos
pero tenemos la fuerza,
con el alma al descubierto,
y no es nada pasajera.
Aquí termina la historia
de unas personas malévolas
que pretenden aplastarnos
con tiros de metralleta.
*Hay un verso de Lorca que se parece a este pero no es exactamente igual.