vronte
Poeta infiel al portal
El desprecio que siento hacia la muerte
es la misma indiferencia ante la ausencia;
nada existe, nada queda…
Y si se es esclavo de la espera,
las memorias falsas y el anhelo
por aquello que no existe;
por aquel que no persiste,
juego de espejos o un caleidoscopio
nublan la visión;
maltrechan la energía;
sofocan el corazón.
El desdén ante la muerte;
fuerza indomable que te hace amar la vida,
olvidar la indiferencia
y retomar la senda franca.
Recobrar el brillo en la mirada,
y no extrañar porque ya nada te hace falta.
La displicencia ante la ausencia
se convierte en valentía y en sonrisa.
La fugacidad de los afectos
ni la impermanencia de los tiempos
ya son muro de concreto
y el universo abre el regazo
para premiar a aquel que nada espera.
Ese que sabe que el silencio y el sonido
viene o se va sin previo aviso.
es la misma indiferencia ante la ausencia;
nada existe, nada queda…
Y si se es esclavo de la espera,
las memorias falsas y el anhelo
por aquello que no existe;
por aquel que no persiste,
juego de espejos o un caleidoscopio
nublan la visión;
maltrechan la energía;
sofocan el corazón.
El desdén ante la muerte;
fuerza indomable que te hace amar la vida,
olvidar la indiferencia
y retomar la senda franca.
Recobrar el brillo en la mirada,
y no extrañar porque ya nada te hace falta.
La displicencia ante la ausencia
se convierte en valentía y en sonrisa.
La fugacidad de los afectos
ni la impermanencia de los tiempos
ya son muro de concreto
y el universo abre el regazo
para premiar a aquel que nada espera.
Ese que sabe que el silencio y el sonido
viene o se va sin previo aviso.
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