La Corporación
Poeta veterano
Desde el Evaristo Corumelo,
con amor.
Ikasura, es la flor del bambú
que mi osito come todas las noches;
en su frondoso jardín meto la cereza y respiro,
todos lo sabores de la eternidad japonesa:
me sumerjo en la ciudad prohibida,
llego hasta el kobudo y sus geishas,
me disfrazo de luchador de sumo
y vivo la ceremonia del té.
Es callada como una lombriz índica,
discreta como puta de salón;
crea bellos ikebanas para nuestra habitación,
compone notables serikúx,
especialista en el washoku, hace mis delicias.
La mujer que siempre soñé.
Me entiende con sólo mirarla a los ojos.
Siempre pendiente de mis labios, de mis gestos,
de mis sonrisa de sol naciente.
Sabe que me gusta el hentai y se disfraza de colegiala,
siempre en silencio con sonrisa de lolita,
soportando mi vicios abyectos
dispuesta a venirse conmigo al infierno.
Su piel tan blanca.
Cuando llego a casa me desnuda lentamente
y antes de ponerme el kimono,
me regala una soberbia mamada,
luego me sirve sake y arroz con leche.
Bendigo el día que se casé
con Ikasura, japonesa y sordomuda.
elPrior
con amor.
Ikasura, es la flor del bambú
que mi osito come todas las noches;
en su frondoso jardín meto la cereza y respiro,
todos lo sabores de la eternidad japonesa:
me sumerjo en la ciudad prohibida,
llego hasta el kobudo y sus geishas,
me disfrazo de luchador de sumo
y vivo la ceremonia del té.
Es callada como una lombriz índica,
discreta como puta de salón;
crea bellos ikebanas para nuestra habitación,
compone notables serikúx,
especialista en el washoku, hace mis delicias.
La mujer que siempre soñé.
Me entiende con sólo mirarla a los ojos.
Siempre pendiente de mis labios, de mis gestos,
de mis sonrisa de sol naciente.
Sabe que me gusta el hentai y se disfraza de colegiala,
siempre en silencio con sonrisa de lolita,
soportando mi vicios abyectos
dispuesta a venirse conmigo al infierno.
Su piel tan blanca.
Cuando llego a casa me desnuda lentamente
y antes de ponerme el kimono,
me regala una soberbia mamada,
luego me sirve sake y arroz con leche.
Bendigo el día que se casé
con Ikasura, japonesa y sordomuda.
elPrior