LAS MURALLAS DE JERICÓ Y DE MI CORAZÓN
La ciudad más antigua del mundo, Jericó
Célebre por su impenetrable fortificación
Se derrumbó sin más demora ni explicación
Sepultando el orgullo del hombre en que creyó.
Las murallas diseñadas y puestas a mi corazón
Nunca fueron ni excelsas ni fuertes
Ni mucho menos colosales o magistrales
Como las de Jericó; presumían ser mi protección
Han sido devastadas por el volcán de la ilusión
El cual estalla y me consume lentamente de amor
Lagos de fuego que me abrazan e incendian mi ardor
Deseando funda el tiempo para hacer eterna esta ligazón.
Cronos, te pido detengas tu paso un instante
Y permíteme contemplarle en su lozanía
Porque para mí, no hay más sol si ella está en la lejanía
Si tu ansías tu andar, yo amarla acaloradamente.
Omill