ludmila
Poeta veterano en el portal
Negligencia de mi piel
cuando me tocas,
que devora los suspiros
de tus dedos,
rozando el almizcle
del veneno,
que deja las cenizas
de tu boca.
Cielo,
en el norte del silencio
rebozado de caricias,
en los codos
de mis ingenierías,
descubriendo
que se puede demasiado,
cuando embadurnas
tus sutiles pestañas,
con las obtusas geometrías
de tu ingenio.
Enmohecido de tristeza
un lagarto se anida junto al fuego
respirando la sordera
de la noche.
Se deshidrata de mi sangre
se coagula de nostalgia
Y en la iancia que atraviesa
el sabor de la memoria,
no alcanza ni siquiera a ser burbuja,
de un beso que comienza,
que recién soporta un vuelo
cuando me tocas,
que devora los suspiros
de tus dedos,
rozando el almizcle
del veneno,
que deja las cenizas
de tu boca.
Cielo,
en el norte del silencio
rebozado de caricias,
en los codos
de mis ingenierías,
descubriendo
que se puede demasiado,
cuando embadurnas
tus sutiles pestañas,
con las obtusas geometrías
de tu ingenio.
Enmohecido de tristeza
un lagarto se anida junto al fuego
respirando la sordera
de la noche.
Se deshidrata de mi sangre
se coagula de nostalgia
Y en la iancia que atraviesa
el sabor de la memoria,
no alcanza ni siquiera a ser burbuja,
de un beso que comienza,
que recién soporta un vuelo