Xisquio
Poeta recién llegado
Navegaba entre sueños y la brisa marina
se convertía en su fiel compañía, delfines entre corales
le daban los colores a esas crestas sin reventar,
alejandose en busca de alguna lejana playa.
Ondas zigzagueantes entre vaivenes
de un mar oscuro sin fondo reflejado,
es un abismo asomado,donde la presion
aprisiona con fuerza las escondidas pasiones.
La barcaza de sus sueños carecía de velas,
solo se dejaba llevar entre un ir y venir
entre las crestas y los valles de ondas juguetonas,
que sin miramientos robaron sus lagrimas.
Ha renunciado a su despertar
entreteje ilusiones y realidades evolucionadas
sintiendose parte de las aguas saladinas,
colores entre hielos al montar hipocampos y alazanes.
Volco sus sueños y trato de tunear entre el abismo
y la superficie, su libertad buscaba,
sin hurtar salinos momentos, dejando atrás
cadenas y grilletes, junto a prisiones sin barrotes.
El mar se aquieto a sus sueños y el sol castiga
sin vericuetos a talismanes y jades,
no se promete realidades por no herir la simpleza o la realeza,
es un rey sin pueblo, herido por el destino.
Esos quemantes rayos penetraban sin piedad,
retorcían su manera de tratar los sentimientos,
involucraban quemando los pensamientos
y se ahogaba su propia felicidad.
se convertía en su fiel compañía, delfines entre corales
le daban los colores a esas crestas sin reventar,
alejandose en busca de alguna lejana playa.
Ondas zigzagueantes entre vaivenes
de un mar oscuro sin fondo reflejado,
es un abismo asomado,donde la presion
aprisiona con fuerza las escondidas pasiones.
La barcaza de sus sueños carecía de velas,
solo se dejaba llevar entre un ir y venir
entre las crestas y los valles de ondas juguetonas,
que sin miramientos robaron sus lagrimas.
Ha renunciado a su despertar
entreteje ilusiones y realidades evolucionadas
sintiendose parte de las aguas saladinas,
colores entre hielos al montar hipocampos y alazanes.
Volco sus sueños y trato de tunear entre el abismo
y la superficie, su libertad buscaba,
sin hurtar salinos momentos, dejando atrás
cadenas y grilletes, junto a prisiones sin barrotes.
El mar se aquieto a sus sueños y el sol castiga
sin vericuetos a talismanes y jades,
no se promete realidades por no herir la simpleza o la realeza,
es un rey sin pueblo, herido por el destino.
Esos quemantes rayos penetraban sin piedad,
retorcían su manera de tratar los sentimientos,
involucraban quemando los pensamientos
y se ahogaba su propia felicidad.