Ese golpe intacto
a la diestra del viento.
Arrojando la tanza
carnada y esperanza
a ver si una sirena
me enseña a navegar.
Ese pacto directo.
Esa garganta invicta.
Tantas veces
me ha encontrado el invierno,
tendido,
sin parar de llorar.
Y fui triste durmiendo
en brazos del otoño
conjugando fragancias
en puertos del pesar.
Amando una princesa
anclada al horizonte,
vi borrarse las huellas
tatuadas en el mar .
Me animé de repente
a refrescar dolencias
y el pasado gritaba
que nunca iba a pasar.
Después.
Después no tuve tiempo
y ya no hallé distancia,
las voces sedujeron
mi oculta Libertad.
Pero tanto te extraño.
Pero tanto te pienso.
Que a veces los silencios
no me paran de hablar.
Las bestias del invierno.
Mi paraguas.
La noche.
Ocultas serenatas.
Tinieblas de ciudad.
Por soñar tus caricias
destrocé mis zapatos.
Sólo hubo despedidas.
Todo debía zarpar.
Pensé que estaba solo.
Pensé que estaba ausente.
Y me abracé al presente
en pos de un ideal.
Hoy seguimos buscando,
me encontraron los niños,
los espejos de mi alma.
¡Hermano a caminar!
La princesa está cerca,
tanto como lo creas.
Tanto como tus pasos
confiesen el lugar.
Ya nunca más quebrados.
Sin espera y sin prisa.
Aprendiendo verdades.
Las palabras no bastan.
¡Hermano a caminar!
a la diestra del viento.
Arrojando la tanza
carnada y esperanza
a ver si una sirena
me enseña a navegar.
Ese pacto directo.
Esa garganta invicta.
Tantas veces
me ha encontrado el invierno,
tendido,
sin parar de llorar.
Y fui triste durmiendo
en brazos del otoño
conjugando fragancias
en puertos del pesar.
Amando una princesa
anclada al horizonte,
vi borrarse las huellas
tatuadas en el mar .
Me animé de repente
a refrescar dolencias
y el pasado gritaba
que nunca iba a pasar.
Después.
Después no tuve tiempo
y ya no hallé distancia,
las voces sedujeron
mi oculta Libertad.
Pero tanto te extraño.
Pero tanto te pienso.
Que a veces los silencios
no me paran de hablar.
Las bestias del invierno.
Mi paraguas.
La noche.
Ocultas serenatas.
Tinieblas de ciudad.
Por soñar tus caricias
destrocé mis zapatos.
Sólo hubo despedidas.
Todo debía zarpar.
Pensé que estaba solo.
Pensé que estaba ausente.
Y me abracé al presente
en pos de un ideal.
Hoy seguimos buscando,
me encontraron los niños,
los espejos de mi alma.
¡Hermano a caminar!
La princesa está cerca,
tanto como lo creas.
Tanto como tus pasos
confiesen el lugar.
Ya nunca más quebrados.
Sin espera y sin prisa.
Aprendiendo verdades.
Las palabras no bastan.
¡Hermano a caminar!