La mariposa voló, rauda y decidida,
oyó llamadas lejanas y prometedoras,
y solo dejó sus promesas muertas,
que velaré en su tumba cada día.
Solo me quedan palabras muertas,
plañideras, viudas desamparadas,
restos exparcidos y perdidos.
Nadie querrá oir mi poesía lúgubre,
solo tristeza y olvido rezuman.
las palabras sin tí son mudas.
Y la poesía llorando y muda queda.
oyó llamadas lejanas y prometedoras,
y solo dejó sus promesas muertas,
que velaré en su tumba cada día.
Solo me quedan palabras muertas,
plañideras, viudas desamparadas,
restos exparcidos y perdidos.
Nadie querrá oir mi poesía lúgubre,
solo tristeza y olvido rezuman.
las palabras sin tí son mudas.
Y la poesía llorando y muda queda.