Las palomas blancas

Maroc

Alberto


Ha conquistado el mundo
tejiendo su asquerosa tela de araña
durante siglos,
pegajosa,
venenosa,
armada con injuria,
las descalificaciones recubiertas
de odio que mata la verdad,
ocultándola tras el telón,
ornado de la amnesia
anida en las voces,
en la profundidad de aquello
que se entiende como sabiduría
buscando el fin del amor,
de la vida, de la libertad,
viene sobre los rizos
de una ola negra entrando
en cada poro,
en cada gota de sudor salado,
entre caracolas o castillos de marfil
cubiertos de falsas estrellas relucientes
y, así, con su disfraz ensucia
las mentes haciéndolas
parte de su misma llama.

Hay despojos humanos
con la cabeza retorcida
por la sangre que se desparraman
hacia el abismo mientras
la alimentación de muchos niños
se pierde en una enorme sucursal
bancaria de la gran manzana,
los derechos se vulneran
matando a gente a la hora
del desayuno
y la maldad se muestra con furia
oliendo a podredumbre
como la más inmunda alcantarilla.

Voy a cantar al mundo todo
lo que me duele; la destrucción, el hambre, el fracaso del amor como forma de vida,
me bebo una botella de vodka
para no pensar o pensar menos
en la miseria que humedece
mis ojos con reflejos de flores muertas
entregadas por una sociedad
que siempre oculta
sus manos tras la espalda,
los párpados azules de la atmósfera
se desangran en este basurero.
Nadie escucha a nadie,
nadie quiere a nadie
que no suene a dinero
y el estruendo asusta
matando las cosas que importan;
el aire, los ríos, las rosas...

El universo es pura suficiencia
de polvo que nos barre,
forma parte del cascabel que grita
como la oscuridad, la desesperación
o el largo aliento del despilfarro,
ahora lo llaman seguridad
en los periódicos del poder
pero no es más que agonía;
crimen en versión papel
que es una maleta de basura
para no dejarnos ver el sol,
oscureciendo los millones
de nombres sin identidad ni importancia
entre lágrimas invisibles,
voces entre las sombras
del solar de los espectros,
de la inexplicable realidad
que vaga por declinar
en las aguas pútridas
con la loca y el cuerdo
yaciendo ausentes en su breve
peregrinación hacia el abismo.

Ya no habrá te, ni menta,
ni pastelillos, ni pistachos, ni miel
¡Ni canto a la vida!

Me baña la madrugada
arañando puertas como
espadas del infierno,
reflejando gemidos
empapados de una ausencia
que me embiste el corazón
hasta sacudirme las raíces del alma,
son las multinacionales
con promesas turbias
sembrando falsas ilusiones
para intentar engañarme con mentiras;
prometiendo el fin del hambre en el mundo,
lucrándose con la muerte
que enarbola la bandera de la guerra,
asesinando niños,
contaminado la tierra, la mar, el cielo...
hoy día hay alimentos para todos
pero mientras unos nadan en el bienestar
otros mueren por la carencia;
es la especulación
que se ha hecho con todo,
con la comida que acaba
en los vertederos por falta de previsión,
por intereses,
monopolios;
cuando la injusticia se ampara
en la ley el delito se legaliza.

Las palomas blancas dormidas
en el campo están.
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba