Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada vez que te miro me enveneno
y muere un poco la tristeza de mi piel,
ven conmigo que hoy echo de menos
amarnos hasta el amanecer.
Trae contigo lo que quieras que yo escojo lo que quede,
trae tu amor y la timidez que es como nieve
y cuando llega el calor, se nos derrite
y le da paso a los incendios que se quedan con nosotros,
tus besos que como cine se prohíben.
Las sábanas se asustan y nosotros nos amamos
sin pedir permiso, nos lanzamos en el piso
y nos amamos antes de caer en el colchón,
siento entre mi cuerpo tu respiro
y muero abrazado contigo, tú que eres tentación.
Hablan... las paredes hablan de nosotros,
de los gritos que se cuelan por el barrio,
de las caricias que se engendran en los brazos
y de tu cuerpo que en mi boca es un sudario.
Mío es todo lo que quieras darme y lo que yo quiera robar,
tuyo es todo lo que soy sin lugar ni condición,
ámame hasta que no queden dudas
de que mi piel es toda tuya
y yo ya no tenga fuerzas para levantarme.
Hablan... las paredes hablan de un lago de sudor
que queda impreso entre las sábanas,
con la forma de tu cuerpo y con tu ropa interior
tirada a la orilla de la cama.
Las paredes hablan de que han puesto boletería
porque en el resto del barrio sobran las camas vacías.
y muere un poco la tristeza de mi piel,
ven conmigo que hoy echo de menos
amarnos hasta el amanecer.
Trae contigo lo que quieras que yo escojo lo que quede,
trae tu amor y la timidez que es como nieve
y cuando llega el calor, se nos derrite
y le da paso a los incendios que se quedan con nosotros,
tus besos que como cine se prohíben.
Las sábanas se asustan y nosotros nos amamos
sin pedir permiso, nos lanzamos en el piso
y nos amamos antes de caer en el colchón,
siento entre mi cuerpo tu respiro
y muero abrazado contigo, tú que eres tentación.
Hablan... las paredes hablan de nosotros,
de los gritos que se cuelan por el barrio,
de las caricias que se engendran en los brazos
y de tu cuerpo que en mi boca es un sudario.
Mío es todo lo que quieras darme y lo que yo quiera robar,
tuyo es todo lo que soy sin lugar ni condición,
ámame hasta que no queden dudas
de que mi piel es toda tuya
y yo ya no tenga fuerzas para levantarme.
Hablan... las paredes hablan de un lago de sudor
que queda impreso entre las sábanas,
con la forma de tu cuerpo y con tu ropa interior
tirada a la orilla de la cama.
Las paredes hablan de que han puesto boletería
porque en el resto del barrio sobran las camas vacías.