Luis Granados González
Poeta asiduo al portal
Detesto las pelusas.
Se meten en mi boca,
me hacen estornudar,
trago una grajea de rapidal
y a esperar que pase el mal.
Hace años hice la prueba
de las alergias,
me dio al polvo
(al del suelo no al otro)
algo al polen y al animal de pelo.
Me pongo cardiaco
como esté comiendo
y se meta un pelo
o una pelusa en mi boca,
no paro hasta que lo encuentro
da asco/escupo/enjuago.
Ahora me dan menos ataques
de alergia al polvo
pero hace años era (casi) mortal,
no paraba de estornudar,
la espalda fastidiada,
hasta tres estornudos seguidos
sin levantar la cabeza,
toda una proeza,
sin recuperarme
del anterior estornudo,
sin darme un respiro
para tomar algo de aire.
Ahora me he dado cuenta
que el haber vivido con perros
de los que mudan pelo
agravaba mi problema.
Mi cuñado tiene un conejo.
Hace poco estaba con el cambio
de abrigo por el invierno,
los pelos blancos revoloteando,
no quería ni respirar.
Llevamos al conejo en mi coche,
hacia un calor del infierno
pero no bajé la ventanilla
para que no revolotearan por el auto,
para no tragarme ni un pelo.
Vaya alivio cuando llegamos.
No podría vivir con un conejo
mamífero/animal/doméstico.
Al otro conejo,
aunque también tenga pelo,
lo aguanto,
¡qué remedio!
Se meten en mi boca,
me hacen estornudar,
trago una grajea de rapidal
y a esperar que pase el mal.
Hace años hice la prueba
de las alergias,
me dio al polvo
(al del suelo no al otro)
algo al polen y al animal de pelo.
Me pongo cardiaco
como esté comiendo
y se meta un pelo
o una pelusa en mi boca,
no paro hasta que lo encuentro
da asco/escupo/enjuago.
Ahora me dan menos ataques
de alergia al polvo
pero hace años era (casi) mortal,
no paraba de estornudar,
la espalda fastidiada,
hasta tres estornudos seguidos
sin levantar la cabeza,
toda una proeza,
sin recuperarme
del anterior estornudo,
sin darme un respiro
para tomar algo de aire.
Ahora me he dado cuenta
que el haber vivido con perros
de los que mudan pelo
agravaba mi problema.
Mi cuñado tiene un conejo.
Hace poco estaba con el cambio
de abrigo por el invierno,
los pelos blancos revoloteando,
no quería ni respirar.
Llevamos al conejo en mi coche,
hacia un calor del infierno
pero no bajé la ventanilla
para que no revolotearan por el auto,
para no tragarme ni un pelo.
Vaya alivio cuando llegamos.
No podría vivir con un conejo
mamífero/animal/doméstico.
Al otro conejo,
aunque también tenga pelo,
lo aguanto,
¡qué remedio!