emiled
Poeta adicto al portal
Las perlas de ámbar (a ixtab)
Incandescentes auroras alzan el ónice de la tarde,
miran los elfos el andar del unicornio de las de tierra;
y el negro príncipe lanza los bestiales arpegios,
bajo los lívidos charcos del ámbar de los mundos.
Las calesas de la mañana inmóvil se empinan,
cincelando al estío las graves notas moribundas;
¿Quién oye al arpa del alba, cuyos solemnes acordes,
majestuosos, destila el canto del mayor de las aves?
Ixtab, cuyo canto estremece los templos de Creta,
cuando oboes malditos hilan la rueda de los astros;
y las fuentes de plata suben a las avenidas del mar,
bajo las calles azules y los tambores de azur.
Hay cipreses que bogan en las aguas claras de los ríos,
las frondas de alta mar en los campos de vigilia;
y las gárgolas que mueren de pie en las aladas torres.
Hay muros que se alzan en los cristales del bosque,
y al dórico son del éter maldito cantan chacales,
quimeras y minotauros bajo la orquesta de Aonia.
Hay alquimistas y demonios que destilan magia,
que de perlas de azabache adornan los montes del empíreo;
universos histriónicos que abren las nubes de tinta muerta.
Hay licor de cereza brotando del éter imponente,
soles de ámbar que cantan al abismo sus égoglas
al desgranarse el arpa maldito del gran Polifemo.
Las aguas sepultaron los cimientos de la Atlántida,
el invierno brotó del céfiro los negros laúdes del poeta;
cayendo los faros azules sobre las planicies del ensueño,
¿Es ese genio que escribió al otoño la canción de la lluvia?
E.R.D
::
::
::
::
::
::
::