Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Las pestañas de Afrodita
Siento que tus brazos piensan, que ceñida va el ala
a un esplendor de terciopelo con agujas por doquier,
tan lisonjero la verdad que se ata a tu cuerpo.
Que enero parece ciego hilarante, enero y su frío calan,
tu tan dulce silente, sinónimo de llama viva
que pasa por encima de la piel de la luciérnaga
Noche que convence hasta al durazno con sus dudas,
el roce que quiero dejarte en tu cabello lacio
de ávida frescura, como aire que se quiebra
en las pestañas de Afrodita
Que corazón no quiere llegar a desearse,
si el tuyo parece de porcelana pura, en mis yemas de linaza.
Liana que cuelgas de mi alma, cae en el lápiz laudo
de una tarde como las que te promete mi boca,
que la luna tiene cintura de ángel,
y tu Alejandra la tienes de leche, como suave beber,
que mujer con mucha altivez en mi letra cabe,
aquí te dejo cada uno de mis detalles,
que una noche vuelve a arder con tu vestido
Yo quiero que me quieras, que siento el magma helado,
yo quiero hacerte por collar el divino fulgor,
de mi alma y tu alma.
Siento que tus brazos piensan, que ceñida va el ala
a un esplendor de terciopelo con agujas por doquier,
tan lisonjero la verdad que se ata a tu cuerpo.
Que enero parece ciego hilarante, enero y su frío calan,
tu tan dulce silente, sinónimo de llama viva
que pasa por encima de la piel de la luciérnaga
Noche que convence hasta al durazno con sus dudas,
el roce que quiero dejarte en tu cabello lacio
de ávida frescura, como aire que se quiebra
en las pestañas de Afrodita
Que corazón no quiere llegar a desearse,
si el tuyo parece de porcelana pura, en mis yemas de linaza.
Liana que cuelgas de mi alma, cae en el lápiz laudo
de una tarde como las que te promete mi boca,
que la luna tiene cintura de ángel,
y tu Alejandra la tienes de leche, como suave beber,
que mujer con mucha altivez en mi letra cabe,
aquí te dejo cada uno de mis detalles,
que una noche vuelve a arder con tu vestido
Yo quiero que me quieras, que siento el magma helado,
yo quiero hacerte por collar el divino fulgor,
de mi alma y tu alma.
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