musador
esperando...
A Carmen, de Sevilla
Hombre de enorme cultura
el rector de Salamanca,
con su tan castiza prosa
y con su lengua acerada.
Mestizo el pobre poeta
de Nicaragua lejana,
con sus musicales versos
de sueños que se cabalgan.
Quiso el rector ser poeta,
quiso labrar la palabra,
quiso dejar sus preguntas
como perlas en el nácar.
Justo y bueno era el mestizo
en su vida desgraciada,
era ante todo el poeta
que merecía su fama.
El rector en un descuido,
en literaria velada,
comentó sobre las plumas
que ese mestizo ostentaba.
"En mi sombrero esta pluma
elijo para esta carta",
le respondió al enterarse
el poeta con la aldaba.
Y supo el rector entonces
aquella noticia grata:
que el poeta conocía
al poeta de su entraña.
La muerte vino a llevarse
al poeta en su desgracia,
y el rector al comentarlo
de su error cuenta nos daba.
Lecciones que da la vida
para quien sabe escucharla,
el rector en su cultura
del verso sintió la espada.
"Supe ver en ti al poeta",
¡qué profunda la palabra!
Cada cosa en su lugar:
por decir, no queda nada.
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