davidul
Poeta asiduo al portal
Tu amanecer en tu ojos,
tu palabra,
que se resbala,
por mis agradecidos oídos
resurgiendo en mi , la batalla
aunque,
sutilmente estés callada.
Que engañada tienes mi alma,
que vive cegada,
por las propinas de tu mirada.
La crucifixión de tus ojos,
la sonrisa de guadaña,
que atraviesa el deseo,
para dormirse en el recuerdo,
avivando las cenizas a llamas,
aunque,
sutilmente estés callada.
Que ciega tienes mi alma,
que vive engañada,
por las propinas de tu mirada.
tu palabra,
que se resbala,
por mis agradecidos oídos
resurgiendo en mi , la batalla
aunque,
sutilmente estés callada.
Que engañada tienes mi alma,
que vive cegada,
por las propinas de tu mirada.
La crucifixión de tus ojos,
la sonrisa de guadaña,
que atraviesa el deseo,
para dormirse en el recuerdo,
avivando las cenizas a llamas,
aunque,
sutilmente estés callada.
Que ciega tienes mi alma,
que vive engañada,
por las propinas de tu mirada.