Las rápidas.

No le falta ni le sobra a tu hermoso poema que fluye como sus titulares aguas de "las rapidas". Muy bien hilvanado y estructurado con una serie de acertadas imagenes que nos transportan a ese lugar. Gracias por compartirlo.
Un abrazo y estrellas.
 
No le falta ni le sobra a tu hermoso poema que fluye como sus titulares aguas de "las rapidas". Muy bien hilvanado y estructurado con una serie de acertadas imagenes que nos transportan a ese lugar. Gracias por compartirlo.
Un abrazo y estrellas.


Ese lugar está en Los Andes, neturalmente, que te aseguro que te va a encantar si lo llegas a visitar, no te imaginas lo mucho que extraño la Sierra Nevada, desde Boconó hasta el Táchira, tal vez el parque nacional más hermoso del planeta.
Gracias por compartir mis añoranzas, abrazos tropicales desde la síntesis del mundo (Venezuela).
 
Caminando río abajo,
desaté el sufrimiento
de las entrañas de la tierra
con la mirada clandestina y el aliento
mañanero de la sierra.

Creí volver a los retoños
del audaz otoño europeo,
creí que el árbol arrasado y feo
de lastimadas raíces, era viento
que tomaba forma y color.

Por eso; cuando cansado me siento
sobre la roca desnuda,
observo el agua loca de las rápidas
y no me queda ya duda:
ése es mi ánino rebelde,
ésa es mi alma prisionera en un cauce
que busca rebosarse de repente.

Y el mango ese que flota
es mi corazón que se alborota
dejándose arrastrar por tu ternura:

Fluimos en la misma locura.

Hermoso de principio a fin querido Felipe, las imágenes asociadas a tu forma de ser y de sentir, dejan una sensación de frescura y de fuerza...besos y estrellas, muacks!:::hug::::::hug::::::hug:::
 
Tonino querido, me emocionas mucho al leer este poema donde desatas tu alma con toda pasión. Es maravilloso cómo has escrito en esta ocasión en particular, que aunque sabes cómo te admiro y respeto, hoy me quito el sombrero!!! (o el paliacate que es lo normal en mi cabezota, jeje)...
Te felicito sinceramente y te mando un besote de pistacho con mucho cariño.
 
Caminando río abajo,
desaté el sufrimiento
de las entrañas de la tierra
con la mirada clandestina y el aliento
mañanero de la sierra.

Creí volver a los retoños
del audaz otoño europeo,
creí que el árbol arrasado y feo
de lastimadas raíces, era viento
que tomaba forma y color.

Por eso; cuando cansado me siento
sobre la roca desnuda,
observo el agua loca de las rápidas
y no me queda ya duda:
ése es mi ánino rebelde,
ésa es mi alma prisionera en un cauce
que busca rebosarse de repente.

Y el mango ese que flota
es mi corazón que se alborota
dejándose arrastrar por tu ternura:

Fluimos en la misma locura.

Felipe: tienes una pluma mágica por dibuar tus versos.Mi agrado al detenerme en tus versos.
 

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