Como todos los meses de mayo, con la gozosa primavera ya eclosionada, las llanuras de la dehesa extremeña recuperan su verdor y se adornan con esas pequeñas, humildes y bellísimas florecillas multicolor. Y las imponentes moles de sus rocas lucen todavía sus musgos, que empiezan ya a apagar su deslucido verdor. Las rapaces sobrevuelan este impresionante paisaje con la nobleza de su heráldica presencia.
Celebremos, desde el remoto pueblo, con unos pocos versos esta epifanía de la luz y de la paz, en contraste con la convulsa tesitura que el mundo atraviesa.
LAS ROCAS DE LA DEHESA
La piedra creó el tapiz
el tapiz la madreselva
de esta brotaron rosas
y algún retoño de estrella.
Sólidas como la bruma
como lágrimas las piedras
entre encinares perdidas
joyas son de la dehesa.
Son prodigiosos vientres
donde laten los titanes
en úteros acuciosos
de amaneceres solares.
Las rocas de la dehesa
dormición de eternidades
palabras nunca nacidas
eructos de cíclopes siderales.
Y por doquier amapolas
como sangre coagulada
de las heridas del tiempo
o lágrimas virginales.
Las rocas de la dehesa
rudimentarias nubes apócrifas
tocadas graciosamente
con sus pelucas de líquen
y lagartos como broches.
Tibias en las noches tibias
ojos de pupilas ciegas
las rocas esferoidales
cantan a la luna llena
coreadas por grillos negros.
Ah, las rocas de la dehesa
parturientas de milagros
mensajeras de belleza...
Celebremos, desde el remoto pueblo, con unos pocos versos esta epifanía de la luz y de la paz, en contraste con la convulsa tesitura que el mundo atraviesa.
LAS ROCAS DE LA DEHESA
La piedra creó el tapiz
el tapiz la madreselva
de esta brotaron rosas
y algún retoño de estrella.
Sólidas como la bruma
como lágrimas las piedras
entre encinares perdidas
joyas son de la dehesa.
Son prodigiosos vientres
donde laten los titanes
en úteros acuciosos
de amaneceres solares.
Las rocas de la dehesa
dormición de eternidades
palabras nunca nacidas
eructos de cíclopes siderales.
Y por doquier amapolas
como sangre coagulada
de las heridas del tiempo
o lágrimas virginales.
Las rocas de la dehesa
rudimentarias nubes apócrifas
tocadas graciosamente
con sus pelucas de líquen
y lagartos como broches.
Tibias en las noches tibias
ojos de pupilas ciegas
las rocas esferoidales
cantan a la luna llena
coreadas por grillos negros.
Ah, las rocas de la dehesa
parturientas de milagros
mensajeras de belleza...
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