marquelo
Negrito villero
Esa arena que se refresca
en las manos de una mujer
mientras sopesa
las inmediaciones del fuego
o el latir del Sol
en sus 150 000 000
millones de kilómetros
que nos separan
de nariz a nariz en un espacio
de sesnsual encantamiento.
La poesía que se deja varada
para su feliz acercamiento
al viento/
su relojería en los pies
y sincronizadas para
La explosión del ladrido
mientras una savia recorre
sus interminables letras
para dar paso
al nacimiento primitivo
de tus cabellos
de unos ojos
que
tímidos
ven los primeros senos de luz
mientras una ola verde
te respira
mientras duermes
hasta que despierte
el primer beso de la humanidad
en las manos de una mujer
mientras sopesa
las inmediaciones del fuego
o el latir del Sol
en sus 150 000 000
millones de kilómetros
que nos separan
de nariz a nariz en un espacio
de sesnsual encantamiento.
La poesía que se deja varada
para su feliz acercamiento
al viento/
su relojería en los pies
y sincronizadas para
La explosión del ladrido
mientras una savia recorre
sus interminables letras
para dar paso
al nacimiento primitivo
de tus cabellos
de unos ojos
que
tímidos
ven los primeros senos de luz
mientras una ola verde
te respira
mientras duermes
hasta que despierte
el primer beso de la humanidad
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