brokenknees
Poeta fiel al portal
Presente y sin dientes,
incrustada en medio de la frente,
la primera boca saborea
las dulzuras del placer.
Masticando cada idea,
tomándose un grotesco tiempo,
arrancando las alas
a cucarachas de concreto.
A su paladar delicado,
todo sabe amargo,
un sorbo de sangre para filtrar
lo bueno de lo malo.
Con sonrisa entre labios,
pintados de un triste morado,
la segunda boca, puesta en el pecho,
clavada con alfileres oxidados.
Repleta su lengua de dudas,
los sentimientos cortan sus labios,
y entre aquellos secos suspiros
sangra su sonrisa de monalisa.
Tímidamente prueba bocado,
se traga la llave encarnada,
no engulle nada del presente,
por el temor a romperse los dientes.
Al final del camino,
la tercera boca aparece efusiva,
gritando blasfemias y escupiendo al cielo,
haciendo callar a sus perversas compañeras.
Quebrando las llagas en las palmas,
se abre paso su lengua,
viperina y serpenteante,
manchando de sangre su propio estandarte.
No tiene dientes, tiene colmillos,
para triturar a quien se oponga,
come hueso molido, porque dice le da poder,
no dándose cuenta que en cada bocado la ceguera se apodera de el.
incrustada en medio de la frente,
la primera boca saborea
las dulzuras del placer.
Masticando cada idea,
tomándose un grotesco tiempo,
arrancando las alas
a cucarachas de concreto.
A su paladar delicado,
todo sabe amargo,
un sorbo de sangre para filtrar
lo bueno de lo malo.
Con sonrisa entre labios,
pintados de un triste morado,
la segunda boca, puesta en el pecho,
clavada con alfileres oxidados.
Repleta su lengua de dudas,
los sentimientos cortan sus labios,
y entre aquellos secos suspiros
sangra su sonrisa de monalisa.
Tímidamente prueba bocado,
se traga la llave encarnada,
no engulle nada del presente,
por el temor a romperse los dientes.
Al final del camino,
la tercera boca aparece efusiva,
gritando blasfemias y escupiendo al cielo,
haciendo callar a sus perversas compañeras.
Quebrando las llagas en las palmas,
se abre paso su lengua,
viperina y serpenteante,
manchando de sangre su propio estandarte.
No tiene dientes, tiene colmillos,
para triturar a quien se oponga,
come hueso molido, porque dice le da poder,
no dándose cuenta que en cada bocado la ceguera se apodera de el.