susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las uñas de Picasso, cuando se cortaban,
no se tiraban en cualquier lado.
El sabía que su adn no podía ser arrojado al retrete ni mezclado con
los desperdicios sobrantes de las comidas, que cualquier ente maligno
podría conjurar para matarle si esas uñas no descansaban en paz.
Era su amante la encargada de resguardarlas de la intemperie y de
las amenazas, de las tormentas, de los ácidos corrosivos,
del eterno miedo a lo que se desconoce.
Y cuando en un saquito había muchas, confeccionaba el maestro un
lienzo alimentado con calcio que le servía como base para despegar.
no se tiraban en cualquier lado.
El sabía que su adn no podía ser arrojado al retrete ni mezclado con
los desperdicios sobrantes de las comidas, que cualquier ente maligno
podría conjurar para matarle si esas uñas no descansaban en paz.
Era su amante la encargada de resguardarlas de la intemperie y de
las amenazas, de las tormentas, de los ácidos corrosivos,
del eterno miedo a lo que se desconoce.
Y cuando en un saquito había muchas, confeccionaba el maestro un
lienzo alimentado con calcio que le servía como base para despegar.