Samuel Henríquez
Poeta recién llegado
Las ventanas abiertas
casi inexistentes
como nunca existidas
nos dejaban verte
al otro lado de la calle.
Eramos entonces una sola mirada en busca tuya.
Como si tu fueras el norte de nuestra brújula.
Tantos en tí pensamos
tantos te quisimos
que te creiste única
en la distancia y en el tiempo.
Por eso te quedaste como presa del orgullo
esperando cual princesa en su castillo
a su principe azul inexistente.
casi inexistentes
como nunca existidas
nos dejaban verte
al otro lado de la calle.
Eramos entonces una sola mirada en busca tuya.
Como si tu fueras el norte de nuestra brújula.
Tantos en tí pensamos
tantos te quisimos
que te creiste única
en la distancia y en el tiempo.
Por eso te quedaste como presa del orgullo
esperando cual princesa en su castillo
a su principe azul inexistente.