Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué se siente descansar allí?
Tal vez,
una ligera paz,
o quizá,
una penetrante sed de victoria
que no sabes si ganaste
porque te bebiste toda el agua
de los miles de reclamos.
¿Olvidas a caso,
el arma infame?
¿Olvidas las miradas de ellos
frente al hueco cobarde?
Dices honrar ahora
la verdad y la reparación.
Yo pienso que es la gran depravación
de tener las manos blancas,
pues secaste el rojo de la sangre
con la ropa de los pobres mortales.
Diré solamente a los adalides,
con mi dedo indice bien alto,
que por mucho que escondan
ese pasado ahogado en miles de llantos,
las voces de los ajusticiados hablan.
Pero,
¿Que más se puede decir,
cuando estás sentado
en las vidas que quitaste?
Tal vez,
una ligera paz,
o quizá,
una penetrante sed de victoria
que no sabes si ganaste
porque te bebiste toda el agua
de los miles de reclamos.
¿Olvidas a caso,
el arma infame?
¿Olvidas las miradas de ellos
frente al hueco cobarde?
Dices honrar ahora
la verdad y la reparación.
Yo pienso que es la gran depravación
de tener las manos blancas,
pues secaste el rojo de la sangre
con la ropa de los pobres mortales.
Diré solamente a los adalides,
con mi dedo indice bien alto,
que por mucho que escondan
ese pasado ahogado en miles de llantos,
las voces de los ajusticiados hablan.
Pero,
¿Que más se puede decir,
cuando estás sentado
en las vidas que quitaste?