davidul
Poeta asiduo al portal
Sembró,
el polvo de esmeraldas,
en las sangrantes honduras del querer.
Se rindió,
ante la suavidad de las aperezas,
para no volver,
preparó las vacías maletas
para desaparecer.
Desembarcó,
allá donde zarpo,
igual de desnudo
como siempre se encontró,
pinchando burbujas,
en las solitarias playas del amor....,
Y con plegarias mutiladas,
de cobrizos amaneceres,
vaga por las esquinas de la jaula,
la fragilidad destrozada,
al no saber que hacer,
con los latidos de su alma...
el polvo de esmeraldas,
en las sangrantes honduras del querer.
Se rindió,
ante la suavidad de las aperezas,
para no volver,
preparó las vacías maletas
para desaparecer.
Desembarcó,
allá donde zarpo,
igual de desnudo
como siempre se encontró,
pinchando burbujas,
en las solitarias playas del amor....,
Y con plegarias mutiladas,
de cobrizos amaneceres,
vaga por las esquinas de la jaula,
la fragilidad destrozada,
al no saber que hacer,
con los latidos de su alma...